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    Seth
    El dormir, los sueños y la consciencia. III


    21.05 LUNES

    (No tuvimos la sesión del pasado miércoles 3 de junio.)

    (A las 20.30 de esta tarde Jane y yo hablábamos de los progresos de Seth en su libro. Jane estaba algo preocupada. Ahora no leía el libro, pero se daba cuenta de que Seth no estaba siguiendo fielmente el esquema que nos había dado antes de empezar el dictado capítulo a capítulo. Le dije que, en mi opinión, Seth lo estaba presentando tal como él quería que quedara; estuvo de acuerdo en que ella debía limitarse a relajarse y dejar que continuase.)

    (Quisiera describir ahora dos episodios que nos sucedieron a Jane y a mí antes de que diese comienzo la sesión. Además, mi experiencia se transformó en otra después de empezar la sesión. Pero ya lo relataré mas adelante.)

    (1. Cuando estábamos sentados esperando que comenzase la sesión. Jane me dijo que la cara de Joseph, en mi viejo retrato al óleo de Ruburt y Joseph,3 le estaba sonriendo desde su lugar en la pared del cuarto de estar. Cuando Jane se dio cuenta de la sonrisa, apartó la mirada del cuadro y luego volvió a mirarlo rápidamente. La sonrisa seguía allí, dijo ella; duró aproximadamente dos minutos, justo hasta antes de comenzar la sesión a las nueve.)

    (Jane estaba frente al cuadro, sentada en su mecedora Kennedy, pero yo le daba la espalda debido a mi posición en el sofá. Las distintas veces que me volví para mirarlo, no noté nada fuera de lo normal. Jane me dijo que Joseph, que representa a mi propia entidad, le estaba sonriendo ampliamente, algo que la pintura no muestra. Primero le había cambiado la expresión de los ojos, y desde allí la sonrisa se extendió hasta su boca. La frente no se movió. Era como si la pintura hubiese cobrado vida repentinamente, a pesar de que la cara de Ruburt en el cuadro no había cambiado.)

    (A Jane no le gusta mucho el cuadro y nunca había visto ese cambio hasta ahora.)

    (2. En cuanto a mí, el efecto a que me refiero consiste en una interferencia en mi visión, sin llegar realmente a perder la vista. No tuvo ningún efecto posterior esa noche, ni tampoco los había tenido en años anteriores, a excepción de un ligero dolor de cabeza. Esa noche no tuve dolor de cabeza. Aunque parezca extraño, nunca me ha alarmado este fenómeno. Como mi naturaleza es algo reservada, no he sentido la necesidad, ni siquiera cuando era niño, de contárselo a mis padres o de acudir al médico. Probablemente la ausencia de efectos secundarios y la continua claridad de mis procesos mentales, me deben de haber tranquilizado.)

    (La experiencia, que siempre me recuerda a un espejismo, comenzó con una pequeña luz brillante en forma de diente de sierra, justo a la derecha de mi línea central de visión. Al rememorar entonces episodios casi olvidados, supe que este dibujo brillante y trémulo podía extenderse de tal manera que, si yo miraba a un objeto, éste se borraría aunque yo conservara la visión periférica.)

    (A veces la interferencia había cubierto un área lo suficientemente vasta para producirme dificultades en ver, por ejemplo, el papel de dibujo que tenía ante mí, o el lápiz que tenía en la mano. El resplandor solía variar en intensidad. En una ocasión me tendí y cerré los ojos, porque eso era lo mejor que podía hacer. Tales efectos solían durar como máximo una hora, a veces menos.)

    (Esta vez me cuestioné de nuevo mi tranquilidad respecto a este fenómeno a lo largo de mi vida, respecto a algo cuyos orígenes estaban más allá de mi conocimiento. Cuando la interferencia había sido lo bastante grande para cubrir la mayor parte de mi campo visual, había experimentado una sensación peculiar de oscuridad y luz a la vez, mientras el mundo objetivo se volvía indistinguible dentro de lo que sólo puedo describir como un campo de dibujos alternados de luz y oscuridad que poseían un fondo aterciopelado.)

    (La experiencia de esa noche no había sido tan intensa. Empecé a notar sus efectos alrededor de las 20.50, e inmediatamente comencé a darme indicaciones para minimizarlos, porque no quería alarmar a Jane retrasando la sesión. En ese momento Jane comenzó a describirme la sonrisa que percibía en el cuadro; cuando me pidió que lo comprobase, pude ver el cuadro bastante bien, aunque el efecto de mi visión estaba en progreso. Mis indicaciones para reducirlo resultaron acertadas, sin embargo, y a la hora de comenzar la sesión, las 11. 05, me di cuenta de que no sólo mi experiencia ya había llegado tan lejos como le era posible, sino que ya había comenzado a retirarse. A las 21.15 sus últimos vestigios se habían ido y mi visión era normal.)

    (Aún hay más, pues cuando el efecto hubo desaparecido, fue reemplazado por un evento de otra índole, el cual me resultaba nuevo y muy interesante. Las notas que siguen, y también el propio Seth, explican lo que ocurrió a medida que avanzaba la sesión. Debo añadir que el nuevo efecto incluyó la pérdida gradual, primero de mi habilidad para deletrear, y luego para escribir...)

    (Jane comenzó a hablar por Seth a un ritmo bastante lento que contrastaba con el ritmo rápido de las últimas sesiones. Cuando empezó la sesión tuve que esforzarme un tanto para ver claramente la página y poder escribir.)

    Buenas noches.

    (–Buenas noches, Seth.)

    (Justo antes de la sesión yo había comentado que la tarde era muy apacible y calurosa.)

    Espero no quebrantar vuestra paz.

    (–No.)

    Continuaremos con el dictado. (Pausa, una de las muchas que hubo.) La consciencia tiene muchas características, algunas de las cuales conocéis, por supuesto. No obstante, muchas de las características de la consciencia no son tan evidentes, ya que generalmente utilizáis vuestra consciencia de tal forma que sus percepciones distan mucho de aparecer de una manera «natural». En otras palabras, sois conscientes de vuestra propia consciencia por intermedio de vuestro propio mecanismo físico. No sois tan conscientes de vuestra propia consciencia cuando no está operando de una manera primaria a través de la mediación del cuerpo, como hace durante las experiencias fuera del cuerpo y en otras condiciones de disociación.

    (Cuando escribí la última frase ya me estaba dando cuenta –y, repito, sin llegar a preocuparme– de que me estaba costando más de lo normal hacer mis abreviaturas o símbolos para palabras tan corrientes como «hace», «como» e «incluso», algo que debería haber sido automático. Pero, en cambio, la interferencia visual estaba desapareciendo.)

    (A las 21.12 empecé a deletrear algunas palabras incorrectamente. Para clarificar lo que estaba pasando incluyo entre paréntesis, después de la palabra corregida, algunas de las faltas que había en mis notas.)

    Las características de la consciencia son las mismas (mesmas), esté o no dentro de un cuerpo. Los altibajos de la consciencia que he mencionado existen hasta cierto punto en todas las consciencias, independientemente de la forma que adopten (adepten) después de la muerte (morte). La naturaleza de vuestra consciencia no es esencialmente (ecencailmente) diferente de lo que es ahora, a pesar de que quizá no seáis conscientes de todas sus características.

    (Me di cuenta de que estaba omitiendo la palabra «no» de la última frase y ahora ya era bastante consciente de que algo estaba ocurriendo. Cada vez tenía que hacer un esfuerzo mayor para conseguir tomar las notas correctamente. En el texto que sigue, no podía acordarme de algunos de los símbolos que uso y tuve que escribir las palabras completas.)

    Vuestra consciencia es, por ejemplo, telepática y clarividente aunque vosotros no os deis cuenta. En sueños, cuando (cuandor) a menudo presuponéis que sois inconscientes (inconcientes), podéis ser mucho más conscientes de lo que lo sois ahora;

    Lo que sucede es que estáis utilizando facultades de la consciencia que no aceptáis como reales o válidas (váledas) en vuestra vida despiertos (destiertos). Por esta razón las excluís (excluím) de vuestra experiencia (experienca) consciente. La consciencia, la mía y la vuestra, es bastante independiente tanto (panto) del espacio como del tiempo. Y, después de la muerte, lo que sucede es que sois conscientes de los grandes poderes de la consciencia que existen en vuestro interior todo el tiempo.

    (21.21. Tuve muchos problemas para poder escribir las frases que siguen. Muchas de las palabras estaban mal escritas, algunas tan mal que las tachaba e intentaba escribirlas otra vez, con el cómico resultado de que las correcciones también tenían errores. Mi visión era ahora muy clara.)

    (Por primera vez reconocí que, quizás, debería pedir a Seth que fuese más despacio, a pesar de que me daba cuenta de que su ritmo era lento. No le pregunté qué era lo que pasaba. Él me contemplaba a través de los ojos de Jane sin mostrar el menor signo de que algo fuera de lo común estuviese sucediendo en la sesión...)

    Como ellos existen realmente, ahora podéis descubrirlos y aprender a usarlos. Eso os ayudará directamente (dreactamente) en vuestra experiencia después (descues) de la muerte. No os asombraréis tanto de la naturaleza de vuestras reacciones (reac–conse) si, por ejemplo, comprendéis de antemano que vuestra consciencia no sólo no está encarcelada en vuestro cuerpo físico, sino (simo) que puede crear otras partes a su voluntad. Aquellos que «sobreidentifiquen» a su consciencia con su cuerpo sufren sin razón alguna un tormento (tortmento) que ellos mismos han creado al permanecer atados al cuerpo. En efecto, serán como almas desamparadas que piensan que no tienen adónde ir.

    (En el párrafo anterior, en lugar de «antemano» escribí «ainsemouna»; luego lo taché y lo tuve que intentar dos veces más. En ese momento hice un esfuerzo deliberado, para deletrear correctamente y escribir claro, y eso me ayudó. Fue como salir de un sueño profundo e inmediatamente hacer un gran esfuerzo para concentrarme en la realidad física.)

    Como he dicho antes, ahora sois un espíritu, y este espíritu posee consciencia. Por tanto, la consciencia pertenece al espíritu, pero ambos no son lo mismo. El espíritu puede apagar y encender la consciencia. La consciencia puede parpadear y fluctuar por naturaleza, pero el espíritu no lo hace.

    A mí no me gusta especialmente la palabra «espíritu» debido a las distintas implicaciones que tiene, pero ella (elli) sirve a nuestro propósito en el sentido de que implica independencia del cuerpo físico.

    La consciencia no descansa durante el sueño: simplemente está sintonizada en otra dirección. Por tanto, la consciencia no duerme y, aunque pueda apagarse, no es igual a una luz.

    (21.28. La dificultad que estaba teniendo para deletrear las palabras volvió repentinamente y con mayor intensidad. Además de deletrear mal y tachar las palabras, tenía que esforzarme simplemente para seguir el lento ritmo de Seth. Por primera vez pensé pedir un descanso, aunque aún no estaba preocupado. Tuve problemas con todo el párrafo.)

    Cuando se la apaga no se extingue (expetgutri) tal como desaparece una luz (lis) al utilizar el interruptor. Siguiendo con la analogía (anelogis), si la consciencia fuese (fuerse) como (cemo) una luz que os perteneciese (pirtenecies), incluso cuando la apagaseis habría una especie de crepúsculo, pero no oscuridad (oscurda) total.

    (Ahora estaba sentado muy tenso en el borde del sofá, inclinado sobre el cuaderno que estaba en la mesita ante mí. Esa es una posición que raramente uso; quizá, pensé, me ayudará a vencer esta experiencia. Le pedí a Seth que esperase un minuto.)

    Sin embargo, el espíritu no permanece nunca en la nada, con la consciencia extinguida. Es por tanto, muy importante que se comprenda esto, ya que...

    (El resto de la frase es ininteligible en mis notas.)

    (Bastante consternado volví a pedir a Seth que esperase un momento. Aquí perdí un par de frases, y estuve apunto de dejar de tomar notas. A pesar de todo, pensé que podía intentarlo otra vez. Jane, como Seth, estaba sentada y aguardaba en silencio, con los ojos abiertos.)

    Es muy importante comprender que la consciencia nunca se extingue...

    (21.35. Otra vez perdí el hilo del dictado. Cuando advertí que había escrito «ichstantale»por «extingue», le pedí a Seth que hiciéramos una pausa, y eso hicimos. Yo estaba perplejo. Tenía la mente completamente despejada, pero era incapaz de seguir tomando notas. Aún así, no estaba alarmado.)

    (Cuando empecé a explicarle a Jane por qué había tenido que detenerme, descubrí que, además, tenía problemas para hablar coherentemente. Seth volvió entonces por un momento y me sonrió. Recuerdo que me dijo lo siguiente:)

    Has estado poniendo en práctica el material esta noche, Joseph...

    (De inmediato comprendí lo que pasaba, aunque el efecto no desapareció tan rápidamente. Cometí muchas faltas al hablar con Jane, pero la dificultad del habla no era tan grande como la de la escritura. Al principio Jane se preocupó mucho por mis experiencias previas a la sesión y en su transcurso; más tarde me dijo que en ese punto estuvo a punto de no continuar la sesión. Finalmente creyó mis promesas tranquilizadoras y comprobó que yo me encontraba bien físicamente.)

    (Seth suspendió el dictado de su libro a petición mía, pero durante un pequeño intervalo sugirió que mandase a Jane encender el resto de las luces de la habitación cuando saliese del trance. Entonces yo debería imaginar que mi consciencia se hacia más y más brillante hasta llenar la habitación como si fuese una luz; comprobaría así que recuperaba todas mis facultades. No pude recordar parte de la información posterior.)

    (Así es que yo había experimentado esa noche estados alterados de la vista, la escritura y la palabra: evidentemente, todos ellos aspectos de mis medios físicos de comunicación. Sentado en el fulgor de la habitación totalmente iluminada, le conté a Jane con todo detalle lo que había pasado, incluyendo mis sucesos con la vista de años anteriores. Ella se preguntaba si mi pérdida de la capacidad de comunicación no tendría algo que ver con la senilidad de mi padre y su retiro físico. Yo lo ignoraba. Recientemente no me había pasado nada extraño que tuviese relación con él.)

    (Poco a poco comencé a trabajar en mis notas. Estaba muy deseoso de que Seth me lo explicase todo. Y tenía razón, pues a las 22.30 ya me sentía mejor. Finalmente conseguí poner en orden mis notas, y le dije a Jane que estaba listo para que continuase la sesión. A partir de aquí recibimos el material más interesante de todos, relacionado con mi curiosa falta de alarma por los incidentes de la noche. Continuamos a ritmo más rápido a las 22.47.)

    Bien. En la demostración en la que Joseph nos ha ayudado tan amablemente, hemos demostrado varios puntos para ampliar el material recién dado.

    Antes dije que sólo os son familiares aquellas características de vuestra consciencia que utilizáis a través de la mediación de vuestro cuerpo. Confiáis en el cuerpo para expresar las percepciones de vuestra consciencia. Tenéis tendencia, repito, a identificar la expresión de vuestra consciencia con el cuerpo.

    En nuestra demostración, para la que indudablemente Joseph dio su permiso, él permitió que su consciencia se retirara, y luego cortó parcialmente su expresión física. Él no fue consciente de este permiso, sencillamente porque este tipo de demostraciones no pueden tener lugar si la consciencia del estado normal despierto lo sabe. Automáticamente le hubiera entrado el pánico. Mientras yo hablaba de la reducción de la consciencia, Joseph la experimentó.

    (22. 55. Éste puede ser o no un punto conflictivo. Seth empleó la palabra «reducción». No cabe duda de que mis facultades de expresión física se habían reducido considerablemente, pero mi mente se mantuvo clara y alerta y, contrariamente a mi costumbre, profundamente ocupada tratando de usarlas... Tampoco había me había dado cuenta de ningún tipo de consciencia acrecentada, o de repentinos poderes telepáticos o de clarividencia.)

    (Ahora ya no tenía problemas al tomar notas.)

    Eso fue en realidad un ejercicio de manipulación de la consciencia. En momentos cercanos a la muerte sucede algo similar aunque en distintos grados, cuando la consciencia se da cuenta de que ya no puede expresarse a través de la mediación del cuerpo. Si el moribundo está demasiado identificado con su cuerpo, puede fácilmente ser presa del pánico al advertir que se ha interrumpido toda expresión y, por tanto, que su consciencia está a punto de extinguirse.

    Ese tipo de creencias sobre la extinción, esa certeza de que la identidad será borrada el próximo minuto, es una experiencia psicológica muy dura que puede producir reacciones desafortunadas. Por el contrario, lo que sucede es que encontraréis la consciencia intacta y su expresión mucho menos limitada de lo que estaba anteriormente. Joseph escogió subconscientemente interrumpir los medios de expresión que estaba usando en aquel momento, simplemente para que la interferencia llamara la atención.

    Habiendo dado todo este material introductorio por considerarlo conveniente, continuaremos con unos capítulos sobre la naturaleza de la existencia después de la muerte física y en el momento de la muerte, y sobre la muerte física definitiva al final del ciclo de reencarnaciones. Era necesario que comprendieseis algo sobre la naturaleza y comportamiento de vuestra propia consciencia antes de que pudiéramos empezar.

    Podéis tomaros un descanso.

    (23.06. Esta vez el ritmo de Jane había sido considerablemente más rápido. En el último párrafo, tuve alguna dificultad para escribir un par de palabras. Continuamos más lentamente a las 23.20.)

    Tú también adquiriste algún conocimiento, Joseph, en nuestra experiencia pasada, cuando tu función motriz quedó dañada en tu enfermedad terminal. Eso fue en Dinamarca. Esto último es una nota colateral, más que dictado estricto.

    (Según Seth, nosotros tres estuvimos relacionados en Dinamarca en el 1600. Yo era propietario de tierras. Jane era mi hijo, y Seth un mercader de especias.)

    Ahora terminaré este capítulo y con él pondremos fin a la primera parte del libro. Concedednos un momento... y fin del dictado.

    (Pero Seth aún no había terminado con su libro. El texto que sigue muestra la relación entre lo sucedido a mi visión y los acontecimientos de la sesión. Es muy interesante el hecho de que yo hubiese escogido esa noche precisamente para tratar de conseguir datos visuales, si bien en los últimos días yo había estado buscando mentalmente temas para mi próximo cuadro. No había comentado nada de esto con Jane.)

    Estas recientes experiencias de visión fueron intentos preliminares fallidos a un nivel inconsciente para escoger imágenes de modelos para tus cuadros. Los modelos habrían aparecido en la parte oscura borrosa. ¿Me entiendes?

    (–Sí)

    Las áreas borrosas representaban una confusión de vibraciones. No pudiste obtener el material en un nivel físico visual, a pesar de que lo intentaste, pero en aquel momento tampoco pudiste recibirlo como visión interna. En lugar de ello llegaste a hacer casi una sustitución. Había siempre una sensación de movimiento en el fondo que fue interpretada visualmente como inestabilidad, una concentración de borrones.

    Vosotros disteis la aprobación para nuestro experimento temprano en la noche, cuando Ruburt y tú hablasteis en la mesa (durante la cena). Ruburt conocía telepáticamente el convenio, aunque no conscientemente. En cierta manera la sonrisa del retrato que vio Jane fue obra tuya. Ruburt conocía el convenio para la demostración, pero también estaba un poco asustada por cómo podrías interpretar la experiencia. Lo de la sonrisa del retrato era para darle seguridad, más bien a Jane que a Ruburt. Tú le transmitiste seguridad. Ruburt se dejó tranquilizar por Joseph. ¿Me sigues?

    (–Sí–.Y pensé que era un método muy efectivo.)

    Bien. Ahora voy a terminar por esta noche.

    (–Ha sido muy interesante.)

    Te agradezco tu ayuda, Un cariñoso deseo de que paséis buena noche.

    (23.36. –Buenas noches, Seth. –De nuevo tuve algún problema para escribir dos o tres palabras después del último descanso. Y eso fue todo.)



    SESIÓN 534, 8 DE JUNIO DE 1970
    Extracto de LA ETERNA VALIDEZ DEL ALMA - HABLA SETH por JANE ROBERTS



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