Qué son las religiones?.

Varios/Otros


Una de las versiones que refrendan el significado etimológico de la palabra “religión” (en latín “religio”) la conecta en su origen con el verbo “re-ligar” (en latín “religare”) que, como se puede entrever, indica un sentido de adhesión y asociación, según la tendencia innata descrita por el ser humano, a doctrinas, creencias y credos acerca de la existencia y naturaleza de Dios asi el enfoque reside en el planteamiento de la divinidad, pero no habría que evadir o solapar, recabando sobre este tema y en relación con la propia condición humana, que dicha cualidad o tendencia pueda ser perfectamente satisfecha en otro tipo de focalizaciones y ámbitos, regulados y marcados por otros fundamentos, premisas, prácticas o parámetros. Véanse otros campos que puedan despertar otro tipo de pasiones y desafíos, y que pueden conducir a una identificación, en mayor o menor medida, con los valores y principios que los representan (política, deporte, movimientos sociales, actividades profesionales o económicas, familia, etc.).

Por tanto, en este amplio mural de posibles religiones existentes, definido por la gran cantidad de asignaciones y vinculaciones que pueden obedecer a la extensa acción de religarse, se podrían destacar ciertas pautas o patrones que constituirían mecanismos comunes acerca de este modus operandi que el ser humano adopta con cierta asiduidad en su paso por la 3D al sentirse atraído o identificado con cierta faceta o campo de vida, viéndose más o menos involucrado en él o llegando a asumir, a su vez, un rol más o menos destacado o relevante.

Por supuesto, el hecho de contar con un marco donde ya existieran, de partida, una serie de reglas o normas, en sí mismo, siempre ha podido representar un escenario muy atractivo para centrar el enfoque humano, ya que de este modo se ha ofrecido la certidumbre que transmiten algunas líneas de gobierno, visión, aspiración o comportamiento con las que poder regirse o mantener cierto rumbo, modos y formas que han encajado, de una forma u otra, en las sociedades del momento por la aceptación y seguridad que ofrecían estos sistemas de creencias a ciertas partes de la población.

Así, se pone, de nuevo, de manifiesto la inclinación al afianzamiento de los mecanismos internos de control, recordando su relación con el propio miedo a no tener o a perder el control y a la búsqueda de seguridad, basada, al unísono, en el miedo a no tener, o sea, miedo y búsqueda van íntimamente ligados uno con el otro, y, de esta manera, unidos a un enfoque de limitación, que, por otra parte, siendo innatos en la visión existencial de la 3D, tratan de posicionarse y reforzarse asiéndose a sus reflejos, homólogos y situaciones en la realidad física, como proyecciones externas que de ellos mismos son.

Asimismo, la búsqueda, más o menos entusiasta, pasional o dedicada, por encontrar a Dios o saber de Dios que toda alma encarnada en esta dimensión realiza o emprende, con mayor o menor consciencia de ello, en todas y cada una de sus experiencias sin excepción, pone de relieve, otra vez, el estado de amnesia y de olvido que se asume cuando se encarna en un planeta de la 3D como la Tierra, en el que se pierde todo rastro e indicio de la divinidad en uno y en la Creación, aunque mentalmente se pueda llegar a entender el concepto, y que, generalmente, se suele intentar hallar fuera, en el exterior, en lo que se pretende proyectar en el medio o en el entorno, sin partir de la base que Dios ya es en uno mismo y es dentro de uno mismo, y que solo hay que dejar que aflore desde el interior para recuperar y recobrar, así, la conciencia del mismo Dios y de su divinidad en nosotros.

Esta ha sido, tal y como se ha venido insistiendo, la forma de concebir, proceder y plasmar la vida en esta dimensión tridimensional, sea cual sea la temática que más haya resonado con cada individuo, pero lo que no tiene ningún margen de interpretación posible es la similitud del tejido perceptivo, conductual y de realización, comentado y argumentado en la párrafo anterior, que subyace tras estos modos, propuestas, programas y ejercicios.

Asimismo y desde este punto de vista, si se ahondase en la cuestión de las religiones, esto, sin duda, podría abarcar muchísimo más espacio y extensión que lo que se va a desarrollar en este capítulo, pero, no obstante, se le va a prestar una consideración especial debido a los patrones de creencias que esta materia ha venido ofreciendo siempre sobre lo divino, los cuales nos han traído a este punto evolutivo y nos han proporcionado un maravilloso abanico de experiencias en las correspondientes encarnaciones, y por la trascendencia y el papel que han desempañando en la población mundial a lo largo de toda su historia, procurando aportar ahora, básicamente, desde los aspectos asociados a estas conductas y enfoques, la luz que pueda dar mayor proximidad al estado de Automaestría.

El ser humano se ha visto inmerso, consciente o inconscientemente, en su peregrinaje existencial por esta dimensión en la búsqueda de Dios, o, en su defecto, en la obtención de la información que le ayudara a centrarse o posicionarse, de alguna manera, en este tema, por lo controvertido y conflictivo que, por otra parte, ha podido resultar, bien por las consecuencias que podían acaecer más allá de la muerte física, bien por todo tipo de ventajas y desventajas añadidas, bien por las emociones de culpabilidad y miedo que han acompañado al ser humano en su tránsito evolutivo por las religiones con respecto a las ideas que se hayan inculcado por gran parte de sectores religiosos desde tiempo inmemorial, sobre el no ser merecedores de Dios y de la divinidad humana como criaturas a semejanza del Altísimo, como encarnaciones del mismo Dios que habita en cada ser, por las posibles desaplicaciones e imperfecciones, a las cuales se las ha denominado siempre como el pecado, cuestión que, en ocasiones, ha supuesto un profundo lastre para muchos seres humanos y que, en la condición humana de poder equivocarse en cualquier momento, merece, sobre todo, la mayor compasión y cariño hacia uno mismo y hacia los demás.

No se faltaría en nada a la verdad si se afirmase que los pensamientos de desvalorización y estas emociones de inferioridad, culpa y temor siguen persistiendo de manera bastante significativa en el trasfondo del colectivo de este planeta, en la mayoría de sus miembros y componentes, y se hace referencia al trasfondo humano no solo por las profundas raíces emocionales desde donde emergen estos aspectos en desequilibrio, sino por la gran acción inconsciente, casi rutinaria y sin caer en ello que estos pueden poseer, aspectos internos que vienen arrastrándose, quizás, desde encarnaciones pasadas y que, naturalmente, vuelven a acaparar, en este tiempo, su propio espacio existencial, manifestando sus posibles desequilibrios, bloqueos o desajustes y atrayendo sus respectivas realidades externas en el día a día actual, como ocurre con la acción de todos los aspectos emocionales y mentales que acaban refrendándose, si no reivindicándose, en las situaciones y realidades externas por las que el ser humano transcurre, con mayor aceleración en este tiempo, si cabe, por el incremento de la actividad energética.

Por tanto, este enfoque existencial basado en las religiones no va a suponer ninguna excepción en cuanto a su exposición a la nueva energía y a las reacciones que de esta se deriven sobre estas dinámicas de vida hasta ahora vigentes en esta dimensión.

El nuevo ser humano que, además de haber adquirido conciencia del cambio en el planeta y en él mismo, ha conectado y desarrollado la activación de sus centros energéticos o chakras, sobro todo el chakra del corazón o cuarto chakra como centro de irradiación de la energía del Amor, percibiendo de algún modo la entrada de la energía en su cuerpo y, asimismo, el caudal de los flujos de energía ascendente y descendente, con entradas por el séptimo chakra o chakra de la corona y por el primer chakra o chakra de la base de la columna vertebral respectivamente, fusionados en un solo flujo energético, unificación de las energías del Cielo y de la Tierra, masculino y femenino en uno solo, ha de experimentar una metamorfosis profunda en cuanto a su perspectiva y sus patrones tradicionales que pueden comenzar a resultarle, en alguna forma, caducos u obsoletos.

La persona que ha asumido o está en vías de asumir su propia maestría ha consolidado, ya en algún grado, las bases de la soberanía y el empoderamiento divinos, y esto le va a permitir con cierta lucidez y destreza:


* Prescindir de sistemas de creencias y patrones mentales que le causen dependencia emocional y limitación, como, por definición de los mismos, así sucede, y que, a su vez, socaven su trayectoria evolutiva en la presente encarnación.

* Identificar y apartar o dejar caer la imposición de reglas o normas que menoscaben directamente sus directrices y bonanza de vida.

* Reconocer que en su interior se pueden encontrar todas las respuestas que necesite, por su conexión interna con Dios y su Yo Superior, o que desde su interior estas pueden ser atraídas por sincronicidad, así como todos los potenciales y soluciones que desee manifestar a través de lo que se denomina, actualmente, la Creación Consciente.

* Entender que con el aumento en presencia y en intensidad de la nueva energía del Amor en el planeta Tierra, acompañada de la voluntad y la dedicación diarias, está garantizada su evolución en la Maestría, obteniendo por pura atracción o magnetismo los medios adecuados que en cada momento mejor le vengan, se adecúen y resuenen para este fin.


El maestro encarnado en vida, que ha ido expandiendo su nivel de conciencia en su proceso individual, acaba soltando en su camino las referencias y guías que en algún tiempo pudo manejar y que, en un estado más evolucionado de mayor frecuencia vibratoria, les puede acabar resultando inadecuadas y, tal vez, limitantes.



Extracto de 21 PREGUNTAS
LIBRO DE LA AUTOMAESTRIA
AUTOR: RAFAEL MONTAÑO CARMONA

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1 Comentario de lectores

08/09/2014

Gracias por darme a conocer que son las religiones, por eso algún estudioso de la filosofía decia que las religiones son el OPIO de los seres humanos.

Jorge desde Ecuador