¿Por qué la física cuántica ha descubierto...?

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¿POR QUÉ LA FÍSICA CUÁNTICA HA DESCUBIERTO QUE UN ELECTRÓN PUEDE ESTAR EN DOS POSICIONES A LA VEZ EN EL MISMO INSTANTE?

Es cierto, como ya sabrán algunos con cierta información o interés en este campo, que los científicos en materia de Física Cuántica han descubierto como el electrón, partícula de un átomo que gira alrededor del núcleo de dicho átomo, puede ser detectado en dos posiciones diferentes en el mismo instante de tiempo.

Para la comprobación de este fenómeno puede resultar interesante la consulta del vídeo referente al programa de televisión “La Incertidumbre del Universo Cuántico”, del espacio televisivo “Redes” de Televisión Española, que, asimismo, puede ser localizado en Internet en la siguiente dirección: http://www.rtve.es/television/20110506/incertidumbre-deluniverso-cuantico/430556.shtml.

Se puede confirmar a este respecto que, con anterioridad a la emisión de este programa de televisión y a la repercusión de estos hallazgos, ya circulaba esta información acerca de la bilocación del electrón en los contenidos de ciertos Mensajes Canalizados, en donde venían expuestas las explicaciones relativas a este asunto desde un enfoque de nueva concepción de la realidad y nueva conciencia, que las canalizaciones enseñan y desarrollan para favorecer el entendimiento del nuevo paradigma que se está estableciendo en la Tierra como consecuencia de la entrada y expansión de la nueva energía en esta dimensión.

En primer lugar y antes de profundizar en este tema, convendría aclarar cómo los mensajes describen y explican qué es la materia, o lo que se suele entender como tal. Digamos que si la materia está constituida por átomos, sin entrar en mayores disquisiciones o minucias, y estos, a su vez, están formados por un núcleo, donde están dispuestos los neutrones y los protones, y después por sus respectivos electrones que orbitan alrededor de dicho núcleo, si el núcleo, que alberga el 99,9% de la masa del átomo, es unas cien mil veces más pequeño que el mismo átomo, según el modelo de Rutherford, esto nos llevaría a la conclusión de que casi todo el átomo está carente de masa o materia y que, por tanto, el resto del espacio atómico fuera del núcleo, que no es material, lejos de reconocerse como un estado de mero vacío, es pura y simplemente energético.

Partiendo de esta realidad en cuanto a lo que a la morfología del átomo se refiere, por cierto totalmente contrastada, resulta cuanto menos curioso y llamativo como todo lo que tiene atribuido categoría o asignación de materia está directa y automáticamente asociado con un estado físico, que el ser humano, en su mayoría, tiene la tendencia, además, de identificar con las cosas que presentan un estado sólido, cuando su nivel atómico, casi en su totalidad, no tiene masa sólida y lo forman, por tanto, enormes espacios que se han declarado energéticos y no vacíos. Como mera consecuencia lógica de lo anterior, la llamada materia también va a mantener, en la misma proporción, esos grandes espacios y extensiones de energía.

La materia es, a tenor de lo expuesto y en definitiva, básicamente energía, sin más. Lo insólito de todo esto radica en que cómo, estando esta constituida por tal inmensidad de espacio energético, los sentidos físicos del ser humano continúan recibiendo la información que corrobora la fisicalidad en su entorno, que, por otra parte, permite seguir avalando cierto orden, curso y coherencia en las experiencias por las que ha venido a transitar en la 3D.

Los sentidos físicos (vista, gusto, tacto, olfato y oído) son los que se encuentran continuamente recibiendo las señales del exterior que atestiguan la supuesta existencia de la materia, garantizando así la integridad en la vida tridimensional.

La contestación que esclarece esta cuestión apunta a que la llamada materia en 3D se muestra como el resultado de energía, pero, en este caso, condensada o densificada, o sea, energía cuya frecuencia de vibración energética se ha ralentizado o disminuido lo suficiente como para que pueda conseguir su finalidad existencial de experiencia en las dimensiones designadas con este cometido. Esta energía más densa vibra en una octava de frecuencia, cuyos rangos permiten que sea percibida por los sentidos, los cuales no pueden registrar niveles vibratorios que se salgan de dicha banda de frecuencias. Por eso, por ejemplo, no se pueden apreciar, generalmente, al menos con claridad, la presencia de Seres de Luz, de sus naves espaciales en los cielos y, en resumen, de las energías y formas de vida espirituales.

A colación de esto, y como otro inciso más, se debe citar que, desde dimensiones más elevadas, todo lo que se entiende por materia, incluyendo, por supuesto, cada ser vivo, cada ser humano, es percibido y reconocido por la energía que realmente es, sostiene e irradia, por la luminosidad que esta emite, y por los colores y sonidos propios de dicha impronta energética, al igual que ocurriría con cualquier forma de vida y conciencia en cualquiera de los planos de la Creación, ya que todo obedece a su propia realidad energética con su correspondiente frecuencia vibratoria.

Del mismo modo, por ejemplo, se podría decir también que pasaría esto mismo con los potenciales energéticos existentes que están prestos para que podamos atraerlos y manifestarlos, como elementos vivos, energéticos y dinámicos que son. Permanentemente todo, absolutamente todo, en los Reinos de la Luz es captado a través de sus respectivas energías por medio de los sentidos del Espíritu que en estas dimensiones están perfectamente activados y desarrollados.

Lo que se ha argumentado para toda materia es extrapolable, sin excepción, al ser humano. El ser humano es energía. Somos energía.

Somos energía al mismo nivel que se ha detallado anteriormente, es decir, principal y fundamentalmente energía por la propia naturaleza de los átomos que componen el cuerpo físico humano, sin hacer mención ya de los conocidos cuerpos o campos energéticos que lo acompañan (el etérico, el emocional o astral, el mental, el espiritual, etc.), que, obviamente, rubrican sin paliativos esta condición energética.

Si somos componentes del flujo divino de energía que conforma toda la Creación y que hemos llamado Dios, si somos la representación viva en la 3D de un grupo de almas que encarnaron en distintas secuencias de tiempo y de espacio, y que representan nuestro periplo existencial en la Tierra y en otra moradas, así como la semejanza del Ser Multidimensional o Yo Superior que es en todas ellas y que, a su vez, alcanza dimensiones donde todo es energía y está sublimado, donde no existe lo que se entiende como la separación de la materia, por la misma línea de argumentos, somos energía.

Bien, especificado esto, se puede abordar con una visión más amplia el hecho y la repercusión de la multilocalización del electrón en un contexto de nueva energía.

Se ha desgranado en el apartado anterior el concepto de multidimensionalidad como una realidad que trasciende el espacio y el tiempo, tal y como es concebido, es decir, que por las propiedades del Espíritu cada parte, componente o elemento está integrado en un Todo, pero que, a la vez, el Todo reside en cada una de las partes; que pertenecemos a un Yo Superior que se ha fragmentado en infinidad de formas de existencias, pero que al mismo tiempo todas estas fracciones están conectadas entre sí y, además, son y residen todas ellas, a la vez, en cada una de ellas. Así funciona y es la esencia misma del Espíritu, en la verdad manifiesta y aglutinadora de que Dios es Amor y que esta es la energía que reside y subyace en todo, y sobre la que se está intentando prodigar este capítulo incidiendo en la verdadera realidad energética que presenta toda materia.

Por otro lado, si se argumenta que en la Creación todos los seres son multidimensionales, es decir, son fragmentables y que el espacio y el tiempo son solo percepciones tridimensionales que no existen en planos de existencia más elevados, eso conducirá a un nuevo planteamiento según el cual cualquier forma de vida, energía o conciencia, que puede fragmentarse, puede ser localizada en dos o más ubicaciones distintas por los sentidos, que son los que conciben el orden espacial, ya que, en sí mismo, el espacio, como se ha aclarado, no existe, y, además, detectada en una misma secuencia de tiempo, puesto que el tiempo tampoco existe. Esto es la multidimensionalidad.

Si los seres son multidimensionales, las partículas que los constituyen atienden, pues, a la misma naturaleza multidimensional. Es esta la razón, básicamente, por lo que se declara que un electrón puede ser identificado ocupando dos lugares en el mismo instante de tiempo y que también viene a indicar que, del mismo modo, los seres pueden ocupar dos posiciones distintas en el mismo momento, y que, por ejemplo, el Ser Superior de Luz, que es representado por el ser humano en 3D, puede transitar en infinidad de planos de existencia por su propia naturaleza cuántica, todo ello en el marco de ese mosaico energético que ha sido previamente esbozado, matizando el conocimiento que se venía atribuyendo a la materia, por el que se puede aportar una nueva visión con mayor ilustración acerca de cómo funciona y se comporta esta multidimensionalidad.

Por tanto, el electrón, como parte de vida y conciencia del ser humano, está también regulado y vinculado a las premisas de esta propiedad de la existencia, la cual representa una realidad que abarca y rige a todo el ser, desde su esencia más elevada, sutil y angélica hasta las derivaciones existenciales más minúsculas, como un todo.

Por otro lado, la ciencia no ha tardado en subrayar el estado de incertidumbre que generan estos descubrimientos, debido, posiblemente, al desconcierto que ha generado este tipo de revelaciones, hasta el momento, dentro del ámbito científico.

Lo que parece obvio es que estos avances van a suponer un punto de inflexión notable para la ciencia y las tecnologías hasta ahora conocidas e implantadas.

Los medios y recursos de progreso has sido los acordes en todo momento al nivel de conciencia de la Humanidad en cada época. Conforme este se ha ido expandiendo, los avances en la sociedad también han progresado en proporcionalidad, evolucionando planeta y colectivo como un solo cuerpo, como un todo.

Por tanto, se ha de considerar también a buen seguro que con la apertura de los nuevos portales energéticos, que conecten a la Tierra en mayor grado con la esencia de Dios y con dimensiones más avanzadas en métodos y técnicas, la nueva energía entrante va a propulsar una evolución de la conciencia en la población del planeta sin precedentes de ningún tipo, y esta posibilitará un impulso total en el campo de los descubrimientos y las tecnologías.

Al mundo científico llegarán personas con el entendimiento necesario para comprender que existen cuestiones difícilmente abordables solo desde las posibilidades racionales que ofrece la mente de la 3D, y que las respuestas y las soluciones pueden llegar y ser atraídas como puros potenciales, más bien de forma sencilla y directa, en su tiempo justo, que llegando a saturar los canales de llegada y concreción de estas nuevas informaciones.

Así pues, con la evolución del nivel de conciencia del colectivo humano en la Tierra progresarán los logros en la ciencia, a través de los investigadores que sean propicios y estén prestos para la entrada de estos nuevos avances, y, de este modo, en la medida en que esté preparada la sociedad en el mundo, así podrán ir dándose las manifestaciones y apariciones de nuevas tecnologías que vayan dando forma a la 5D en la Tierra, que en gran escala podrán ser transferidas o canalizadas desde civilizaciones que habitan planos superiores.


Extracto de 21 PREGUNTAS
LIBRO DE LA AUTOMAESTRIA
AUTOR: RAFAEL MONTAÑO CARMONA

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