Las manifestaciones del sexo en el niño y en el adolescente.

Varios/Otros


Veamos ahora cuáles son las manifestaciones del Sexo en la especie humana.

Ya lo dijimos antes, que el Sexo se define transcurrido algún tiempo después de la concepción, una vez que el Ego, el Espíritu, de cada quien, toma posesión del cuerpo que se está desarrollando dentro de la Matriz Materna, seguramente ya se ha definido con qué debe y con qué haber va a seguir nuestra evolución; así, el Ego organizará su cuerpo con el cual habrá de manifestarse luego en este mundo tridimensional.

Una vez que nacemos a la vida diferenciada ya está definido nuestro Sexo en cuanto a la parte física se refiere, pero es en los primeros años de nuestra vida, antes de la pubertad, cuando aparece un cierto androginismo, cuando es necesario, indispensable y primordial, tener el mayor cuidado con los hijos, a fin de observar que ciertas inclinaciones, tendencias, posturas y juegos no vayan a trastornar en ningún momento la libido y la psiquis del infante, ya que como veremos luego, es desde esta época de la existencia, tan importante en la vida de todos; desde donde se derivan las inclinaciones buenas o malas, que más tarde en la vida de cada ser habrán de estereotiparse.

Se cree, en efecto, que los niños carecen de instinto sexual, no apareciendo éste en ellos hasta la pubertad, con la madurez de los órganos sexuales. Es este un grave error, de lamentables consecuencias tanto teóricas como prácticas, y resulta tan fácil de rectificar por medio de la mera observación, que admira, haya podido incurrirse en él (7). La verdad es que el recién nacido trae ya consigo su sexualidad. Determinadas sensaciones sexuales acompañan su desarrollo a través del período de lactancia y de la época infantil, siendo muy pocos los niños que llegan a la pubertad sin haber pasado por actividades y sensaciones sexuales.

Los órganos de la reproducción, no son la única parte del cuerpo que puede generar sensaciones de placer sexual y la Naturaleza ha dispuesto las cosas que aún en la más temprana infancia, resultan inevitables ciertos estímulos de los genitales. Esta época de la vida individual, en la cual el estímulo de distintos lugares de la epidermis o de las mucosas (zonas erógenas), la acción de ciertos instintos biológicos y la excitación concomitante a muchos estados afectivos, y que engendran cierta magnitud de placer innegablemente sexual, es conocida con el nombre de periodo de auto-erotismo (8).

Pero sí dejamos de lado todas estas consideraciones, que si bien encierran toda una serie de verdades, y analizamos la Vida desde el punto de vista de su manifestación dentro de las formas, tenemos necesariamente que llegar a conclusiones lógicas que ya la filosofía y la ciencia están poniendo de manifiesto.

El hombre no solo es un ternario compuesto de cuerpo, Alma y Espíritu, sino que tiene además una serie de vehículos de expresión, que lo hacen diferente de sus hermanos inferiores los animales; uno de estos vehículos es el Cuerpo Emocional o Cuerpo de Deseos, que es como si dijéramos el resorte a través del cual nuestro cuerpo denso, se mueve y se dirige hacia la acción (5). El hombre en la actualidad tiene dos clases de deseos o emociones y que en síntesis, no son otra cosa que instintos modificados: los instintos inferiores, comunes con nuestros hermanos los animales, y los instintos o deseos superiores, que podríamos denominar altruistas, y que en algunas especies animales ya comienzan a tener vigencia. Entre los deseos inferiores, vemos que hay dos muy arraigados no solo en la especie hominal, sino también en la animal, y que son: el instinto de conservación de la forma, que necesariamente ha de originar un deseo, el de comer, y se caracteriza por una manifestación: EL HAMBRE; y el instinto de conservación o perpetuación de la Vida; este instinto origina también un deseo, que es el deseo sexual y se caracteriza (según Freud) por el hambre sexual que él ha denominado "LA LIBIDO". "El Psicoanálisis encontró que el instinto sexual está presente en todas, o en casi todas las manifestaciones del Espíritu humano, desde las balbuceantes de la niñez, hasta las caducas de la ancianidad; desde las rarezas del neurótico, hasta las genialidades del superhombre; vióse que su influencia se infiltraba en todas las esferas y en todas las actitudes y que, al fin y al cabo, era el poderoso motor oculto de la conducta y de la personalidad" (8).

El Psicoanálisis encontró también que esas fuerzas o instintos provienen casi del interior de las mismas células del organismo y que actúan o se manifiestan a la Consciencia de diversas maneras ya sea por el instinto, la emoción, la pasión, la sensación o la Sensibilidad, etc. Pero también descubrió el Psicoanálisis que la pasión instintiva causa desplacer y la descarga produce placer, siendo esa descarga precisamente la satisfacción del instinto.

"La libido -agrega Freud- es la exteriorización de la necesidad de descarga del instinto sexual y se manifiesta de diversas maneras". El doctor Seguín en su libro "MEDICINA PSICO-SOMATICA", dice que normalmente el instinto sexual del hombre dirige su carga hacia la mujer y la hace objeto de su libido. En el homosexual es el Individuo del mismo Sexo el cargado de afecto y la libido se orienta hacia él. Y así en las desviaciones: la fuerza del instinto puede exteriorizarse y cargar cualquier objeto externo (perro, gato o santo) haciéndolo meta del deseo, o puede también interiorizarse y hacer al propio sujeto, objeto de la libido, produciéndose el curioso caso del "narcisismo", amor hacia sí mismo, como en el caso de la leyenda del hombre que se enamoró de su propia persona.

La concepción del instinto como una fuerza que trata de descargarse y que lo hace de distintas maneras, es lo que nos explica y explicó a los Psicólogos de que ella se expresa ya en el niño desde que nace, pero que no estando aún madura su capacidad genital se manifiesta de otros modos hasta alcanzar su meta normal en la pubertad.

Un hecho observado por el Psicoanalista es que, desde el nacimiento ya empieza a manifestarse la libido en el recién nacido; en el acto del chupeteo, que según algunos podría explicarse por el hambre, pero también es cierto que el niño siente un verdadero placer al succionar no solo el pezón de la madre, sino el biberón, el dedo o cualquier objeto que se ponga a su alcance, deduciendo por el placer y el sueño que causan esta sensación que posiblemente el niño llega a una especie de orgasmo (8).

Esta primera manifestación del instinto sexual, la han denominado "fase oral" de este desenvolvimiento. A esta primera fase sucede una segunda etapa de la misma que aparece cuando al niño le nacen los dientes; entonces él sentirá un verdadero placer en morder o en triturar con ellos, fase que ha sido denominada "canibalista" (8).

La segunda etapa, aparece cuando el niño está ya un poco crecidito y que si se observa con detenimiento, veremos que siente un verdadero placer en expulsar las materias fecales, hecho que se observa cuando al niño se le nota cierta rebeldía para usar el retrete. Parece pues, que ahora le pertenece el turno a la mucosa de la zona anal, como zona erógena que se va desarrollando. Al mismo tiempo se observa que el niño siente determinado placer en el acto de la aprehensión. El niño siente placer en apretar, agarrar los objetos o las personas, arañarlos y hacerles daño, motivo por el cual esta segunda fase se ha denominado "anal-sadista" (8).

Pero, esta segunda fase también tiene dos etapas; en la primera hay placer en expulsar las materias fecales, en tanto que en la segunda por el contrario siente placer en retenerlas; aquí el instinto de crueldad va cediendo su turno al placer que el niño experimenta con las caricias y los movimientos de la persona que generalmente está más cerca de él y que le brinde mimos y caricias. Como generalmente es la madre, entonces él orienta su libido hacia ella y la convierte en el objeto de todo su amor. Es en esta etapa cuando aparecen los celos en el niño, o bien contra el padre a quien considera un obstáculo y a quien quisiera eliminar, o bien contra el hermanito que acaba de llegar y al cual la madre le dedica su atención. Si se trata del padre, a quien el niño quisiera eliminar, se denomina el complejo de Edipo, relacionándolo con la leyenda de Sófocles; pero si se trata de una niña ella verá en cambio en su propia madre a una rival que también quisiera eliminar, de donde se deriva el nombre de complejo de Electra.

Por esta misma época nacen en el niño excitaciones directamente genitales, que sin una clara comprensión, conducen a actividades masturbatorias. Es en ese período, que yo denominaría genital (en vez del "Fálico" que le han dado los psicoanalistas), cuando es indispensable tomar mayores precauciones con los niños. En esta época es cuando más se deben evitar las ropas ceñidas a la esfera genital, y toda causa que pueda irritar estos órganos. Se deben hacer baños de aseo muy cuidadosos, tanto en el niño como en la niña; evitar los parásitos intestinales, que producen prurito en estas regiones y en consecuencia la costumbre de que los niños molesten sus órganos genitales, ya que con ello hallarán gran placer, y que más tarde puede conducidos a la masturbación.

En esta época de la vida del niño que va desde el nacimiento hasta los cinco años, aparecen también otras manifestaciones del instinto sexual, como serían las de mirar a las personas del Sexo opuesto, o el deseo de mostrarse a los demás; etapa en la que el niño inquiere y pregunta acerca del por qué de los órganos genitales y cómo es que vienen los niños a la existencia o cómo nacen.

Es aquí cuando tanto los padres como las personas que rodean al niño deben orientarlo con la verdad, explicándole el fenómeno de la reproducción con el ejemplo de lo que sucede en las flores y en las aves, para no herir su delicada Sensibilidad.

En esta época se deben evitar los cuentos miedosos y en especial aquella manera estúpida en que se contesta o se reprende al niño cuando pregunta o se molesta los genitales, dictándole que le van a cortar "el pene", o que algún animal se lo puede morder. Es aquí donde puede surgir con toda su fuerza el peligroso complejo de castración que tantos daños ha causado en el hombre y del que hablan muy bien todos los psicoanalistas (7).

Deben evitarse también los castigos, ya que pueden dar origen al "masoquismo", en el cual el niño siente un verdadero placer sexual al sufrir estos castigos, causa de posteriores neurosis. Vemos que, esta curiosidad por las cosas del Sexo, tiene una gran importancia en la formación del carácter en el niño.

Como puede verse en este primer periodo de la vida, hasta los cinco años, hace su aparición violenta la libido, dando origen a toda esta serie de etapas que hemos estudiado y que los psicoanalistas denominan el complejo "Polimorfo" o fase pre-genital de la cual dependerá más tarde no solo el carácter y la personalidad del niño, sino también toda esta serie de complejos, perversiones y neurosis de que tanto se habla en la vida del adulto.

Después de este período, y dentro de los cinco a los diez años, viene una fase de aletargamiento de esa libido, que más bien se trata de orientar hacia fines altruistas, fase que es preciso aprovechar debidamente y con mucha delicadeza, para la formación moral y para la Sensibilidad y cultura del niño, ya que de ella va a depender en gran parte el futuro de su vida social. Este periodo de latencia sexual, período pre-puberal donde se duerme la faz aguda de los choques inconscientes, donde desaparece el complejo de Edipo y hasta la misma masturbación es abandonada, es el que se debe aprovechar para la educación moral, estética y social de la juventud.

Cuando llega la pubertad, todo el instinto orienta sus fuerzas hacía la verdadera faz genital, cuyo objetivo es la reproducción, ayudado naturalmente por el desarrollo de los órganos genitales y por el poder de las Semillas que se generan en ellos. Podemos resumir diciendo: el niño obtiene el placer sexual -la libido-primero satisfaciéndolo en su propio cuerpo (fase oral, fase anal); luego la orienta hacia sus padres, al exterior (complejo de Edipo o de Electra) y por último la va fijando definitivamente en la época de la pubertad.


* LAS NEUROSIS SEXUALES

Este sería el desenvolvimiento normal; pero no siempre sucede así. Son muchos, los que no pueden o no son debidamente orientados; son muchos los peregrinos que en la difícil senda se detienen en una de sus etapas, y muchos también los que al vislumbrar la meta, no llegan a ella.

Esta edad de la adolescencia es por esto tan delicada, como quiera que en ella el individuo debe desligarse de todas las fijaciones de su infancia y proyectar su libido al exterior, hacía el Sexo opuesto como objeto y hacia el acto reproductor, o mejor todavía hacia la regeneración de su propio Ser mediante la sublimación de esta Energía como fin. No todos logran dar ese salto; muy pocos son los valientes y los bien orientados que se deciden a abandonar aquella fijación que tuvieron en la infancia y que les causó más placer. Muchos entonces prefieren retroceder al camino o a la etapa en la cual fijaron su libido; si esta fijación se hizo en la fase anal el individuo orientará hacia ella su placer y tendremos a un pederasta en potencia, o lo que es lo mismo a un invertido sexual.

Así es como nacen las perversiones, que no son otra cosa que fijaciones del instinto, regresiones hacia etapas ya vividas en las que algún acontecimiento ató la libido e impidió la liberación necesaria para alcanzar la madurez puberal.

"Los desviados sexuales, los masturbadores, los sadistas, los masoquistas, los fetichistas, toda esta legión de Seres que arrastran por el mundo su anormalidad, constituyen solamente un conjunto de individuos en los que el instinto no alcanzó la meta, en los que la libido no pudo orientarse hacia su fin normal" (5).

Este punto de vista debiéramos tenerlo muy en cuenta porque nos orienta mucho sobre las perversiones sexuales, pero a su vez, nos abre un camino muy delicado también hacia la comprensión de las neurosis, como vamos a verlo.

Hay individuos en los que los diques de la educación o la moral son tan poderosos, que a pesar del llamado del instinto que presiona hacia una perversión sexual, no caen en ella. La religión, la moral y todas las fuerzas del Yo, se oponen y luchan en el Endoconsciente contra el instinto desviado. Allí se origina una violenta batalla; de una parte el instinto sexual que exige satisfacción, y de otra el Yo que se la niega. Sí en esta batalla el individuo no posee las suficientes razones científicas, estéticas y culturales para orientar a su Yo, que es el que debe vencer a fin de darle la verdadera utilización a esa Energía Generadora, esa lucha sorda y enconada continuará debilitando al Espíritu y produciendo la anarquía de las fuerzas del instinto y con ellas la neurosis", "Los angustiados, los histéricos, los obsesionados, todo ese conjunto de Seres que arrastra sus neurosis, son individuos que no han sucumbido a las incitaciones anormales del instinto sexual, pero no han podido tampoco sublimarlo y se debaten en la lucha inútil que los agota y los inutiliza". Por esto Freud ha denominado a las neurosis, "como el negativo de las perversiones" (8).

Los íncubos y los súcubos, podemos decir que son la consecuencia lógica de estas luchas en las cuales el adolescente acaricia con su mente los deseos sexuales llegando hasta crear estas formas astrales con el pensamiento, llamadas elementarios o demonios tentadores y de los cuales se expresa Franz Hartmann, así: "Íncubos y Súcubos" (9) (tomado del GLOSARIO TEOSÓFICO de H. P. Blavatsky, página 278), "1° Parásitos machos y hembras que se desarrollan en los elementos astrales del hombre o de la mujer, a consecuencia de una imaginación lasciva. 2° Formas astrales de personas difuntas (elementarios), que de un modo consciente e instintivo son atraídos a los lujuriosos, manifestando su presencia en forma tangible, pero invisible, y que tienen comercio camal con sus víctimas. 3° Los cuerpos astrales de hechiceros y brujas que visitan a hombres y mujeres para fines inmorales". El incubo es macho y se apodera de las mujeres y el súcubo es hembra y se apodera de los hombres para hacerles perder su Energía Espermática y conducirlos a la enfermedad, o la miseria moral y física; a esto se denomina sueños húmedos o espermatorrea nocturna de que son víctimas muchos adolescentes".



Extracto de: La energía sexual
Fraternidad Rosacruz Antigua

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5. CONCEPTO ROSACRUZ DEL COSMOS Max Heindel.
7. SEXUALIDAD INFANTIL Y NEUROSIS Sigmund Freud.
8. INTRODUCCIÓN A LA MEDICINA PSICOSOMATÍCA Segura y Seguín.
9. GLOSARIO TEOSOFICO H. P. Blavatsky.

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