La Naturaleza.

Varios/Otros


La humanidad tironea de las faldas de la madre Naturaleza, hasta que ésta, cansada, rebusca en su saco de baratijas y dice:

“Aquí tenéis algo nuevo con qué jugar”. Así, ella nos da algún nuevo invento, como la radio, los aeroplanos, la televisión y otros por el estilo, para que sus hijos se diviertan y sean felices en un mundo sombrío y discordante.


Una vez hemos aprendido a salvar el vacío, y a entrar en nuestro sistema secundario, adquirimos inconscientemente, el hábito de mantenernos siempre en comunicación con una inteligencia atómica; esto nos pone en contacto con cualquier período de tiempo, en el cual deseemos entrar. Descubrimos, también, que este hilo de corriente atómica se comunicará con nosotros, desde su extremo; con frecuencia habremos de escuchar alguna dirección, que se nos ha de dar y, a veces, nos sorprenderá saber que, lo que ocurre en nuestro medio ambiente es conocido y registrado internamente por los guardianes de los centros.

Cuando nos damos cuenta de los poderes, con que la Naturaleza nos ha dotado, los apreciamos en su justo valor y no los utilizamos sin precaución; aunque, al principio, no conozcamos, minuciosamente, sus detalles. Una de las leyes de la Naturaleza es que nadie debiera usar tales poderes en perjuicio de otra persona, no importa cuán ignorante o cuán sabia ella sea. El estudiante se inclina a experimentar, antes de conocer las leyes que gobiernan la expresión de tales poderes. Como es humano, desea exhibir sus poderes; pero cuando se quema los dedos, aprende a no exhibirlos hasta que viene a ser parte de ellos. Quienes han alcanzado esta conciencia no la dirigirán a quienes no aspiran; porque un simple fenómeno es, con frecuencia, de efectos muchos mayores de lo que al principio se reconoce.

Las leyes de la Naturaleza están subordinadas a la suma total de la sabiduría propia de uno y no más, aunque, por medio de ritos y ceremonias mágicas, podemos evocar un poder todavía mayor; pero esto no está permitido. Tal fué la causa de la destrucción de la Atlántida.

Es posible poseer una mente capaz de aumentar o disminuir su longitud de onda. Esto es lo que hace el yogui avanzado; éste se une a las envolturas atmosféricas que envuelven su cuerpo, y trata de poner su mente a tono, para actuar en armonía con cada envoltura. En su envoltura más elevada, puede reconocer a su propia individualidad, trabajando al unísono con su inteligencia atómica; pero, en sus estados más bajos, no encontrará esta armonía; porque, en éstos, los átomos de su pasado (que él ha descartado, a medida que se ha desarrollado) están en relación con sus envolturas inferiores y, envuelto por la obscuridad y debilidad de éstas, él no puede registrar las vibraciones de los mismos, ni ponerse a tono con ellos.

Se nos pregunta con frecuencia: “¿Qué significa esta aspiración?” La contestación es, simplemente, ésta: “Ser uno con el Intimo y obedecerle”.

El adecuado empleo de los símbolos empieza cuando penetramos en nuestro sistema secundario. No podemos llegar a países desconocidos, en diferentes planos de conciencia, salvo que utilicemos símbolos. Estas son las puertas que llevan a las regiones delineadas por el Intimo. Cada división está representada por un símbolo y, en nuestro sistema secundario, con frecuencia, se nos da uno de ellos sobre el cual meditar. Los símbolos se emplean, frecuencia, se nos da uno de ellos sobre el cual meditar. Los símbolos se emplean, también, para cortar camino, cuando deseamos ponernos, rápidamente, en contacto con una esfera elemental.

En la actualidad, lo mismo que en el pasado, las corrientes jerárquicas, cada una compuesta de tres fuerzas, están representadas por tales signos. Cada gran civilización posee tres signos; cada uno de los cuales representa una rama de estas fuerzas; las cuales, si se emplean correctamente, sumergirán, de nuevo, al estudiante en sus respectivas civilizaciones, ahora ya extinguidas. Esta es una de las artes perdidas y olvidadas hoy. Los antiguos artistas iniciados, a veces, trazaron estas tres fuerzas en un diseño compuesto.

Estos símbolos, dejados atrás por los sabios del pasado, se repetirán constantemente, en nuestras mentes, al concentrarnos sobre ellos. Esta repetición les da vida, por atraer átomos similares a su misma naturaleza. El hombre no se da cuenta del vasto número de inteligencias creadoras, encerradas dentro de su atmósfera; pero que nunca utiliza.

Concentrándonos en estos símbolos, nos convertimos en creadores; porque los revestimos, de la misma manera que una aparición se reviste alrededor de una entidad semidesarrollada.

Sólo que no revestimos a una entidad, sino a una conciencia elemental, a la cual ennoblecemos con una atmósfera anímica. De esta manera, creamos mensajeros y los enviamos a las esferas que sus creaciones representan. El símbolo será recibido, los pensamientos adheridos a su creación serán analizados, y nos será devuelto como señal de la esfera a la cual ha sido enviado. De esta manera nos ponemos en contacto con la inteligencia de pasadas esferas.

Los símbolos que creamos, son también, la contraparte inferior de otros más elevados; los dejados sobre la tierra tienen, asimismo contrapartes más elevadas y, si lo recibimos, sabemos que nuestros símbolos han llegado a su fuente.

Veamos un ejemplo; si visualizamos el sello de Salomón y lo creamos como mensajero elemental, y el guardián de su esfera lo deja pasar, ello nos indicará que ha sido aceptado. Se nos da, entonces, el símbolo clave superior para abrir la puerta de un templo, donde recibiremos guía e instrucción. Los masones necesitan esta clase de estudio.

Esto no es más que un aspecto del estudio de los símbolos. La cruz, tiene también, su contraparte más elevada; si el estudiante la emplea de manera adecuada, puede darle resultados sorprendentes. Los Iniciados llaman a esta contraparte superior, Una mente glorificada por su Creador. Aquellos a quienes se da abarcan la verdad y conciencia de la misma, y descubren que las parábolas revelan un gran misterio, mucho más allá de la comprensión del público.

Los dichos de Jesús se han de leer de esta manera. La cruz, no sólo representa un madero, en el cual se clavó a un hombre, sino también una cosa sobre la que descendió la gloria. La cruz es el símbolo de uno crucificado y renacido en el Intimo, y no un instrumento de tortura y de dolor. La crucifixión significa que uno ha dominado su naturaleza inferior y se ha purificado, en la conciencia del Intimo.

Los átomos aspirantes se agrupan alrededor de los símbolos que creamos, y los transforman en una imagen, que representa nuestros pensamientos y aspiraciones. A medida que se internan, dejan tras sí un rastro de átomos, que nos conectan con la fuente del símbolo, sea éste de naturaleza superior o inferior.

En el pasado, esta ciencia era conocida por todos los Iniciados; muchas sociedades ocultas dejaron tras sí los símbolos de sus órdenes; tales como las huellas de los Masones, dejadas en diferentes países, y fácilmente interpretadas por los capaces de entenderlas.

Existen también símbolos del mal, que pueden evocar desastre y destrucción; muchos símbolos, bien conocidos, se emplean con fines comerciales. Si se supiera el verdadero significado de los mismos serían desechados inmediatamente. Las asociaciones religiosas también han adoptado símbolos que, si uno se concentra en ellos, llevan la conciencia a las esferas inferiores del mal. Se ha de evitar esta ignorancia en el empleo de los símbolos. Estas son cosas dinámicas y no se debiera jugar con ellas.

El áncora, tan comúnmente empleada por la gente de mar, simboliza un período de evolución mucho más avanzado que el nuestro. Los Iniciados chinos poseen también un profundo conocimiento, de este arte y ciencia, y algún día sabremos apreciarlo. Si el Occidente se acercara a los chinos con espíritu de comprensión, quizás ellos revelarían muchas artes ocultas perdidas, que nos ayudarían.

Ellos tienen un método de bendecir el adecuado empleo de un símbolo. Construyen esta clase de símbolos y los envían a los estudiantes, en los aniversarios de sus iniciaciones en sus ciencias sagradas. Si un estudiante occidental tuviera la fortuna de recibir uno de esos símbolos, recibirá una atmósfera de bienestar y de fortuna, cuya fragancia perduraría por algún tiempo.

Es difícil describir cómo actúa un símbolo; pues pocos han alcanzado el grado de percepción de los sentidos, necesario para tal trabajo. La atmósfera de este mundo se rebela contra cualquier conocimiento externo e interno que se nos dé; así también se opone a que formemos símbolos y que los enviemos internamente.

En nuestro Escudo de Plata encontramos, con frecuencia, símbolos utilizados por nuestro átomo Maestro, el cual los crea para nuestro beneficio, y nos enseña la aplicación de los mismos en nuestro sistema secundario.

Consideramos que, el símbolo de esta nueva emanación Jerárquica de la Aurora de Juventud, será uno de los descubrimientos de esta Era. A quienes penetren en su sistema secundario, se les dará poder para usarlo, al objeto de desarrollar los poderes y alcanzar la riqueza y grandeza de esta nueva energía.

Este es un símbolo secreto, y ha de ser guardado por aquellos a quienes les sea revelado; nadie puede descubrirlo, sin el consentimiento de su Inteligencia directriz.

Las leyes de la Naturaleza se convertirán en leyes civiles, una vez que sean comprendidas; cuando miramos atrás, desde los períodos, que han de ser el futuro del hombre, y vemos lo que está ocurriendo al presente, experimentamos la opresión resultante de la oposición y del mal, como si una gran nube sacara al hombre del mundo real del sentido común y de justicia.

Ojalá este nuevo símbolo haga volver al hombre a su propio lugar y plan, en la conciencia de la Naturaleza.


Extracto de DIOSES ATOMICOS (LA AURORA DE LA JUVENTUD)

5986 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo