El tomar los alimentos es sonido, y por tanto, melodía.

Varios/Otros


Como todo es sonido, también el tomar los alimentos es sonido, y por tanto, melodía.

Conforme a su estado de consciencia, cada uno tomará sus alimentos y reproducirá los sonidos, las resonancias, que él ha introducido en sus comidas.

Tal como es la imagen íntegra del hombre, su apariencia, así es también el sonido de su consciencia, la melodía de su alma. Por lo tanto, tal como piensa y vive el hombre, así elegirá sus alimentos y así será su forma de comer.

Los hombres con ideales y valores elevados, que reconocen en todo la fuerza divina, tomarán sus alimentos con profundo respeto ante Dios, el dador. No tomarán estos regalos divinos con ansia, ni hablarán ni beberán con la boca llena.

Los hombres espirituales serán siempre sobrios, también en la alimentación. No serán exigentes ni caprichosos. Darán las gracias por el alimento y tomarán lo que se les ofrece. Ellos saben que los pensamientos negativos son más perjudiciales para el cuerpo que los productos animales.

Sin embargo, no preferirán los productos animales, en particular carne y pescado, porque saben que estos animales han tenido que dejar su vida para ello.

Cuando los hombres espirituales están como invitados en casa de su prójimo y se les ofrece carne y pescado, no rechazarán indignados estos alimentos, sino que mantendrán también en estos casos los principios espirituales y humanos. Honrarán y respetarán las costumbres de su prójimo en la medida en que puedan hacerlo compatible con su postura personal. No rechazarán los alimentos sabiendo que el anfitrión ha empleado amor y tiempo para prepararlos, y expresarán su gratitud de manera correcta aceptando estos alimentos.

Los hombres del espíritu que realizan la ética y moral espirituales son hombres sensibles, flexibles y tolerantes. Por ello tomarán de los platos de carne y pescado tanto como puedan hacerlo compatible con su interior y con las leyes espirituales del Amor y de la Paz.

Los hombres del espíritu, por tanto, no rechazarán con desprecio los alimentos de carne y pescado, sino que los tomarán en la consciencia de que han sido preparados por la anfitriona con amor y con el afán de agasajarles. Por ello tomarán estos alimentos armoniosamente y agradecidos, igual que otros alimentos que se correspondan con su postura y madurez internas.

La base para toda comida es siempre el agradecimiento a Dios por la fuerza creadora que se regala al hombre en forma comprimida como alimento para el cuerpo y el alma. Antes y después de comer agradecerán conscientemente a Dios en una oración por todo lo que Dios, la Fuerza universal, les da.

Los hombres cuya forma de ser está guiada por la ética y moral espirituales, no se sentarán a comer sin asearse, el hombre sin afeitarse, o con ropas sucias o rotas.




Extracto de: Lo que piensas y hablas, tu forma de comer y lo que comes, muestra quién eres.
La palabra de Dios para nosotros manifestada por el Querubín de la Sabiduría divina, el hermano Emanuel.
Dada a través de la profetisa del Señor, Gabriele de Würzburg

7872 lecturas

Comentario de lectores

Ninguno para este artículo