El milagro es andar sobre la tierra.

Varios/Otros


Steve dijo que desde que había comenzado a considerar el tiempo dedicado a Ann y a Tony como el suyo propio, tenía “tiempo ilimitado”.

Pero quizá sólo lo tenga en principio. Porque indudablemente habrá ocasiones en las que Steve olvide considerar el tiempo de Tony como suyo mientras le ayuda con los deberes, y por tanto Steve pierde ese tiempo.

Puede ser que Steve desee que el tiempo pase rápidamente, o puede ser que se impaciente porque le parezca que está perdiendo el tiempo porque no es su propio tiempo. Por tanto, si realmente desea “tiempo ilimitado” (lo que significa mucho más que un principio) tendrá que mantener vivo el pensamiento de que es su propio tiempo todo aquel que pase estudiando con Tony. Pero en tales ocasiones la mente está distraída con otros pensamientos, y si realmente se desea mantener viva la conciencia (a partir de ahora emplearé el término “atención mental” para referirme al hecho de mantener viva la conciencia en la realidad presente) hay que comenzar desde ahora mismo a practicar en la vida diaria igual que se practica durante las sesiones de meditación.

Cuando un trabajador anda por el sendero de tierra roja que conduce a un pueblo, puede practicar atención mental. Cuando anda por ese sendero rojo, rodeado de parcelas de hierba verde, si practica la atención mental, sabrá que está andando por ese camino, el camino que conduce al pueblo.

Práctica manteniendo vivo este pensamiento: “Estoy caminando por el sendero que lleva al pueblo”; si está lloviendo o hace sol, si el sendero está mojado o seco, él mantiene ese pensamiento. Pero no lo repite de forma maquinal una y otra vez; el pensamiento maquinal es lo contrario de la atención mental. Hay personas que recitan el nombre del Buda como una máquina mientras su mente se dispersa en mil direcciones distintas. Creo que repetir así el nombre del Buda es peor que no recitarlo de ninguna manera. Si realmente estamos inmersos en la atención mental mientras caminamos a lo largo del sendero que conduce al pueblo, consideraremos cada paso que damos como una maravilla infinita y la alegría se abrirá en nuestro corazón como una flor, permitiéndonos entrar al mundo de la realidad. A mi me gusta pasear solo por los caminos vecinales con arrozales y plantas salvajes a ambos lados, dando cada paso sobre la tierra con atención mental, sabiendo que camino sobre una tierra maravillosa. En tales momentos la existencia es una realidad milagrosa y maravillosa. La gente considera que desplazarse por el agua o el aire es un milagro, pero yo pienso que el verdadero milagro no es desplazarse por el agua o el aire, sino andar por la tierra. Todos los días estamos inmersos en un milagro que ni siquiera reconocemos. Simplemente piensa, Quang: el cielo azul, las nubes blancas, las hojas verdes y los ojos negros y curiosos de tu hijita Hai Trieu Am. Tus dos ojos, Quang, son también un milagro, como ese cielo, esas nubes, esas hojas y sus ojos jóvenes.

El Maestro Zen Doc The dice que al sentarse en meditación uno debe hacerlo derecho, haciendo nacer este pensamiento: “Sentarse aquí es como hacerlo en Bodhi. Bodhi es el lugar en el que Buda estaba sentado cuando alcanzó la Iluminación. Si cualquier persona puede llegar a ser un Buda, y los Budas son innumerables, puesto que significa personas que han alcanzado la Iluminación y son Budas ellos mismos, alguno se habrá sentado en el mismo lugar que estoy sentado yo ahora. Sentarse en el mismo lugar como un Buda hace nacer la felicidad y sentarse con atención mental significa haber llegado a ser un Buda en potencia”. El poeta Nguyen Cong Tra experimentó lo mismo cuando se sentó en cierto lugar y repentinamente vio cómo otros se habían sentado en el mismo lugar incontables años antes y cómo en años futuros otros irían a sentarse allí:


Al mismo lugar en que yo me siento hoy
Otros vinieron, en edades pasadas a sentarse,
Tras mil años, todavía vendrán otros.
¿Quién es el que canta y quién el que escucha?


El lugar y los minutos que pasó allí llegaron a ser un eslabón en la realidad eterna.

Pero nuestros trabajadores no tienen tiempo para pasarlo con calma, pasando por senderos de hierba verde y sentándose bajo los árboles. Un trabajador debe preparar proyectos, consultar con los campesinos, intentar
resolver un millón de dificultades que surjan, trabajar en los campos, y afrontar todo tipo de tareas. Durante todo ese tiempo, el trabajador debe mantener su atención enfocada en el trabajo, debe estar alerta, listo para manejar la situación con habilidad ye inteligencia. Puedes preguntar: ¿Cómo van entonces los trabajadores a practicar la atención mental? Mi respuesta es: Mantener la atención enfocada al trabajo, estar alerta y preparado para manejar hábil e inteligentemente cualquier situación que pueda surgir, ello es en sí mismo atención mental. No hay ninguna razón por la que la atención mental deba ser diferente si se está enfocando toda la atención al trabajo, si se está alerta y se está usando el mejor juicio de uno. Mientras se está consultando, resolviendo y tratando todo aquello que surja, es necesario un corazón tranquilo y un autocontrol si se quieren obtener buenos resultados.

Cualquier trabajador puede verlo: sin control de nosotros mismos y dejando que interfieran nuestra impaciencia y nuestra ira, nuestra trabajo no tendrá ningún valor.

La atención mental es el milagro mediante el que nos dominamos y restauramos a nosotros mismos.

Considera, por ejemplo, a un mago que cortara su cuerpo en trozos y colocara cada uno en una región diferente, las manos a sur, los brazos al este, las piernas al norte, etc., y en virtud de algún milagroso poder con un grito volviera a reunir cada una de las partes del cuerpo. La atención mental es así, es el milagro que puede llamar en un relámpago a nuestra mente dispersa y restaurar la totalidad, de manera que podamos vivir cada minuto de nuestra vida.



Thich Naht Hanh
Extracto de: Como lograr el milagro de vivir despierto

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