El futuro de la humanidad.

Varios/Otros


Yo manifiesto el destino de la humanidad para que todavía muchos de Mis hijos humanos despierten y cambien su modo de conducirse.


El Espíritu de Dios, nuestro Padre, manifestó lo siguiente:


«Yo Soy la fuerza de los astros y la fuerza en esta Tierra. Yo soy el Alfa y el Omega, el principio originario de todas las formas del SER. Yo Soy el fin de esta materia; pues en Mí todo es Espíritu, porque Yo Soy Espíritu.

De Mí, el Espíritu del universo, irradió la luz y se formaron astros, soles y mundos. De Mí, la luz, surgieron seres de la luz. Ellos poblaron y pueblan los Cielos puros, y están integrados en la corriente del universo que Yo Soy.

Desde el pensamiento de la Caída, el querer ser como Yo, el Espíritu de la Verdad, seres espirituales empezaron a levantarse contra Mí, ellos lucharon contra el Espíritu de la Verdad, contra Mí. De este modo cayeron y se llevaron consigo partes de planetas. Las partes de planetas se recubrieron según las sensaciones y pensamientos de aquellos que partieron de Mí. En largos procesos de transformación surgió la materia y esta Tierra. La Tierra alberga a los hijos humanos, Mis hijos recubiertos.

Sin embargo, Yo Soy Espíritu, la vida del universo y la corriente del universo y puesto que todos tuvieron su origen en Mí, todos los seres de la luz -y a la larga sólo puede existir Luz-, esta materia y todos los astros condensados, incluyendo los ámbitos de purificación (los lugares o mundos de expiación de las almas) acabarán poco a poco.

Mis hijos que son almas y los que son humanos serán conducidos de regreso, ¿a través de quién? Únicamente a través de Mi Hijo, Cristo, el Redentor de todas las almas y hombres.

Cristo, Mi Hijo, vino a los hombres como Jesús de Nazaret. Jesús de Nazaret enseñó a Mis hijos humanos las leyes de la vida interna y se las mostró viviéndolas con su ejemplo. Él habló de la ley del amor interno, el amor desinteresado. Él explicó a Mis hijos humanos lo que significa libertad, unidad y fraternidad. Él vivió la vida terrenal en Mí, así como permaneció en Mí - y lo está eternamente.

Los seres humanos tienen la enseñanza del Nazareno. Sí, pero no sólo eso, Cristo, Mi Hijo, se ha manifestado una y otra vez. Él se ha manifestado en los casi dos mil años pasados, siempre de nuevo a través de hombres y mujeres justos, a través de verdaderos profetas. Cristo, Mi Hijo, se manifiesta en este gran tiempo de transformación y conduce a todos los hombres que son de buena voluntad a Mí, la Luz interna.

Hijos humanos Míos, ¿qué habéis hecho muchos de vosotros con Cristo? ¿Es Jesús de Nazaret un ejemplo para los denominados cristianos? ¿Es Jesús de Nazaret el guía y el orientador de los cristianos? ¿O es tan sólo una palabra, un seudónimo tras el cual se ocultan cristianos de apariencia que seducen a la humanidad en nombre del Nazareno?

Hijos humanos Míos, mirad vuestro tiempo actual. Pues si examinaos a vosotros mismos: ¿seguís a Jesús de Nazaret? Si seguís a Mi Hijo, vuestro Redentor, entonces ya no se necesitan guías externos, pues quien cumple la ley de la vida interna es pacífico, manso; él es el amor desinteresado, la ley que es la verdad, él vive consciente de lo universal y está en comunicación con todas las fuerzas positivas del universo, con todos los seres, con todos los hombres, con la naturaleza, con los animales y minerales; más aún, él está en positiva comunicación con su planeta Tierra.

Así pues, la pregunta está dirigida a Mis hijos humanos: ¿Seguís a Mi Hijo, vuestro Redentor? ¡Examinad vuestra vida! ¡Examinad vuestro modo de pensar! ¡Examinad vuestras obras!

¿Qué han hecho con la palabra “Cristo” muchos de los denominados cristianos? Más todavía, ¿qué no se lleva a cabo hoy en día con el nombre del Hijo? Pensad en vuestras fiestas de Navidad; en estas fechas Él es minimizado. Pensad en vuestras fiestas de pascua; en esas fechas es de nuevo clavado conscientemente en la cruz y en la canción de resurrección se le permite resucitar. Sin embargo, ¿ha resucitado Él en vosotros? Ésta es la pregunta y ¡es la que tiene validez!

Así los cristianos cantan su canción: “Jesús vive, con Él también yo. Muerte ¿dónde están tus horrores?” Aparentemente la muerte ha perdido sus horrores cuando se trata del prójimo, no de la propia persona, del propio cuerpo.

Pueblos y naciones tienen la mirada puesta en la denominada guerra. ¿Os habéis olvidado con ello de vuestra Tierra? ¿Podéis preguntaros que oraciones se me han rezado? El uno reza por su victoria, el otro reza por la derrota de la otra nación. De nuevo otros rezan por ser dispensados de la muerte, pero para que los otros puedan morir.

¿Es ésta la enseñanza de Jesús de Nazaret? ¿Qué oraciones os enseñó Él?

Padre, que estás en los Cielos, Santificado es Tu nombre.
Tu reino viene, y Tu voluntad se hace.

La cristiandad reza ¿A qué Dios rezan muchos? ¡Pues no es Mi voluntad la que se hace! Mi voluntad es que todos los hombres se hermanen en la unidad y el amor, en la consciencia de un Espíritu, que Yo Soy. ¿A qué Dios rezan muchos de Mis hijos que se llaman cristianos?

Oh mirad vuestro mundo y miraos al mismo tiempo a vosotros mismos. ¿Carecéis de culpa en todo lo que sucede diariamente? ¿Carecen de culpa los cristianos por todo lo que tienen que sufrir otros pueblos?

Oh comprended y captad en vuestros corazones: Cristo es insultado y escarnecido (burlado) a cada instante. Muchos de los denominados cristianos rezan a dioses: a dioses del poder, del despotismo, de la ambición, de la muerte, del asesinato - ¡y todo esto en nombre de Mi Hijo, vuestro Redentor!

¿Por qué muchos pueblos de esta Tierra todavía no llevan la denominación de cristianos? Porque los cristianos no son cristianos, ellos aceptaron el nombre de “Cristo”, pero en sus corazones no acogieron el evangelio del amor que les trajo Jesús de Nazaret.

Ante Mi faz, todos Mis hijos humanos son Mis hijos del amor, Yo los amo a todos por igual, no importa en qué crean. Sin embargo, si el nombre del amor interno es insultado y escarnecido (burlado), el Espíritu de la verdad se mostrará y aclarará lo que es poco claro.

Comprended y captad en vuestros corazones: una guerra trae siempre de nuevo otra guerra. Asesinatos traen siempre de nuevo asesinatos. ¿Qué esperáis vosotros? ¿La paz?

¿De dónde tiene que venir la paz?

¿De qué os sirven las denominadas manifestaciones por la paz, si vosotros no tenéis la paz en vuestros corazones?

¿De qué sirve que pueblos enteros hablen de la paz, si los seres humanos no tienen paz en su interior?

La falta de paz conduce siempre de nuevo a la lucha. Y la lucha trae siempre de nuevo lucha. Y la destrucción traerá siempre de nuevo destrucción, pues cada lucha trae otras agresiones. Cada destrucción trae nuevo sufrimiento, y del sufrimiento surgen nuevas agresiones.

Las agresiones volverán a liberarse una y otra vez, tanto tiempo como el ser humano no cambie su modo de obrar y recuerde las leyes de la vida interna para cumplirlas.

¿A qué destino se encaminan muchos pueblos y naciones? Al destino de la destrucción y de la devastación.

Jesús de Nazaret dijo lo que vendría si los hombres no cambiaban su forma de pensar y actuar. ¿Han cambiado?. Ellos han convertido a su mejor amigo en enemigo, un amigo que desde que existe la humanidad le ha dado a la humanidad vida, luz y fuerza; un amigo que la ha alimentado, que le ha dado de beber, que le ha ofrecido cobijo, vivienda y alimento.

El amigo era el planeta Tierra con su atmósfera. ¿Qué han hecho los hombres con este amigo, con el planeta Tierra? Ellos envenenan la naturaleza. Ellos ultrajan la Tierra entera. Ellos hacen estallar la atmósfera, más aún, bombardean la vida. El planeta Tierra debe soportar las sustancias más terribles. Muchos seres humanos se preocupan poco de si el buen amigo sufre o de si permanece sano. ¡El buen amigo está enfermo! Sí, está envenenado por las sustancias químicas, por las pruebas atómicas, por la contaminación de las aguas y mucho más. Él está tan enfermo, el buen amigo, que se ha convertido ahora en enemigo de los hombres.

Y a este enemigo no le puede vencer ningún pueblo, ninguna nación puede pisotearlo ni bombardearlo. Ningún pueblo puede matarlo, no importa qué armas utilice. Ningún hombre puede matarlo a tiros, aplastarlo, arrojarlo al pantano y al horror. Él se sacude y lo que él saca es lo que los hombres han bombardeado dentro del buen amigo: destrucción.

Sobre la Tierra seguirá sucediendo lo que Jesús de Nazaret manifestó: “Los pueblos se combatirán mutuamente, guerras civiles, pestilencias, enfermedades, necesidades y preocupaciones, personas sin hogar, muertos y muchas cosas más tendrán sobre la Tierra”. El buen amigo, que se ha convertido en enemigo de los hombres se sacudirá de sí todo aquello que está sobre y en la Tierra y en las aguas; y los soles y planetas harán lo que han de hacer a través de una atmósfera agujereada.

Vosotros hombres de esta Tierra: pueblos, naciones morirán, y se salvarán aquellos que siguen de verdad a Jesús de Nazaret, que cumplen las leyes de la vida interna. Ellos están plenos, elevados por encima de todo aquello que sobrevendrá a los hombres.

Y de este modo las agresiones se desfogarán. Y la Tierra se sacudirá, entonces, de todo lo humano, de todo lo que los seres humanos le han puesto encima. Y los mares cubrirán muchas cosas, a fin de que lo contrario a la ley divina se transforme en fuerza positiva, de modo que el planeta parcial espiritual de la Tierra pueda llevar a cabo lo que está manifestado: una Tierra purificada, es decir, nueva, que vibra en un nuevo Cielo. Pues así, como desaparece sobre la Tierra todo lo humano, así se transformarán también los astros.

No es ninguna buena nueva la que Yo os manifiesto. No obstante, Yo os manifiesto el destino de la humanidad para que todavía muchos de Mis hijos humanos despierten y cambien su forma de obrar, para que todavía muchos de Mis hijos humanos Me encuentren a Mí, su Padre Eterno, en sí mismos y se liberen de las futilidades (las irrelevancias) y de la corriente absorbente de este mundo.

¡Yo os llamo! Hijos Míos, ¡cambiad vuestra conducta! En vosotros está la vida; en cada uno de vosotros está enraizado el amor que Yo Soy. ¡Dad la vuelta! Dejad el intelecto, el carácter del entendimiento. Volved a vuestro interior, allí habita la Inteligencia eterna, Dios, Yo, la vida de vuestro Padre. Volveos sabios y captad el infinito, el universo, pues vosotros sois seres del infinito, provenientes de Mi fuerza eterna que todo lo abarca.

Hijos Míos, cambiad vuestro comportamiento, y reconoceréis en el momento justo lo que Mi Hijo, vuestro Redentor, ya manifestó. En el firmamento se mostrarán las fuerzas oscuras, formaciones a modo de nubes que traen consigo lo que es destructivo, más aún mortal. El hombre alerta, interiorizado en sí mismo, cerrará sus ventanas y ya no mirará a través de las ventanas abiertas (los ojos físicos). Él se dirigirá al interior y rezará a Aquél que desea ser la protección de todos los hijos: Dios, la Vida, el Yo Soy.

Y cuando lleguen las tempestades del yo humano, los seres humanos que estén interiorizados en sí mismos alcanzarán su lugar de destino terrenal o se encontrarán allí donde florece la vida interna, donde habitan personas que viven en la comunidad con Cristo. Este tiempo del denominado fin del mundo está madurando, sin embargo, no el fin del planeta Tierra. Este planeta se purificará y la luz del amor, que Yo Soy, flotará sobre los campos; y la Tierra portará de nuevo frutos sanos para hombres que han madurado y que hacen la voluntad del Eterno, que Yo Soy.

¡Despertad! Despertad vuestros sentidos y no miréis sólo en una dirección con la buena fe, la segura esperanza de que “las guerras pasan”. Las guerras pasan, no obstante, las guerras que han pasado ponen enseguida de nuevo la simiente para otras guerras.

Y así el hombre ha convertido a su buen amigo en un enemigo belicoso que sacude lo que se le ha puesto encima, pues todas las causas instan al efecto. Bienaventurado el hombre que aprovecha las energías del día, reconoce a tiempo sus causas y no las comete más para que no tenga que soportar los efectos.

Hijos humanos, ¡cambiad vuestra conducta! Producid frutos maduros para que la Madre Tierra os pueda acoger de nuevo.

Hijos humanos, ¡id hacia el interior! En vosotros está el Espíritu de la Vida que Yo Soy. Solamente Yo en Cristo, Mi Hijo, vuestro Redentor, os ofrezco protección y ayuda.

¿Quién da la cara y se compromete con Él, que habla aquí a través de boca humana?

¿Quién se arriesga y se compromete con Él, que es el universo, el infinito, el amor, la ley de la salvación, Yo, la Vida?

Quien se atreve y da la cara, ¡gana! Él recupera paso a paso su verdadera vida y está incorporado en la protección del amor infinito que Yo Soy.

Hijo Mío, nunca es demasiado tarde - ¡da la vuelta! También en las necesidades, también en las enfermedades, en preocupaciones, aflicciones y tribulaciones, ¡cambia tu modo de conducirte! Mira, la vida está en ti. Mi palabra es vida, porque Yo Soy la vida. Y quien acoge y realiza Mi palabra sagrada, la ley del amor, está pleno, porque está colmado de Mi fuerza, del amor y la sabiduría del infinito y del que es el infinito, que Yo Soy.

Mi voz es el universo. Y puesto que muchos de Mis hijos humanos no perciben en sí Mi voz, el universo, Me manifiesto a través de boca profética. Y si miráis profundamente dentro de mis palabras -dadas por Mí, la Vida, a través de mi instrumento- captáis el SER, que es la verdad y sentís en cada palabra la ayuda de vuestro Señor y Dios, de vuestro Padre eterno, y de vuestro Redentor, que es Uno Conmigo.

Hijo Mío, mira: a lo que he hecho alusión, irrumpirá sobre pueblos y naciones. ¿Quieres pertenecer tú a esos pueblos? Tú mismo lo determinas, pues de Mí naciste libre; libre desde tu origen. Por ello tú mismo determinas si caminas en la luz de la divinidad - o si permaneces en la oscuridad; si te hundes en el oleaje del yo humano - o si te levantas en la gloria que he reservado para todos Mis hijos, el eterno SER, las moradas eternas puras, el Hogar eternamente puro, que es, permanece y existirá eternamente.

El tiempo va madurando. Las almas serán conducidas fuera, y almas cada vez más luminosas se encarnarán en una Tierra que se irá purificando y volviendo cada vez más luminosa.

Hijo Mío, ¿dónde estarás tú? Mira: a través de Mi Hijo, tu Redentor, quiero elevarte hacia Mí - más aún, Yo quiero estrecharte conscientemente de nuevo en Mis brazos, a ti, hijo Mío, irradiarte con Mi infinito amor de Padre y decirte:

Hijo, hijo Mío, mira, tú fuiste y eres eterno en Mí, y Conmigo estás en casa. Ven, da la vuelta, purifica tu alma con la fuerza de Cristo.
Conviértete en un cristiano consciente que se encuentra verdaderamente en el seguimiento del Nazareno. Vuélvete un hijo consciente que irradia e irradia de por sí a todos el amor interno, no importa la fe que tengan.

Hijo Mío, siente: Yo Soy tu Padre, Yo te amo.

Porque Yo te amo infinitamente, aclaro, traigo ayuda y consuelo, te conduzco a través de Mi Hijo en el sendero hacia Mí.

Hijo de mi corazón, debes saber que eres inmortal, porque Yo Soy la Eternidad. Sólo tu cuerpo físico, el recubrimiento de tu alma, será devuelto a la tierra; pero tú, hijo Mío, estás en Mí eternamente.

¿Por qué, hijo, necesidades, enfermedades, desamparo, desconsuelo – por qué?
Porque no crees en Mí. Porque sólo rezas con los labios y no cumples lo que está en ti: la grandeza del universo, la ley del universo, el amor Infinito.


Tú eres Mi hijo y Yo Soy tu Padre. Da la vuelta y sabe: Yo te conduzco de regreso a través de Cristo, tu Redentor. Cumple paso a paso los Diez Mandamientos y crecerás en la maravillosa y eterna ley del amor, que como ser en Mí eres tú eternamente.

Hijo Mío, en Mi Hijo, Yo Soy el pescador. Yo pesco en todos los países, en todos los continentes, en todas las ciudades, lugares, pueblos y comunidades. Yo pesco. Y allí donde también os encontréis: Yo estoy allí, hijo Mío, en ti; el gran Espíritu del universo, que se te manifiesta a través de boca profética.

Cambia y conviértete en Mi Voz que es la ley, y tú estarás conscientemente en Mí y Yo actuaré conscientemente a través de ti.

Mira: y cuando lleguen las tempestades, tú estarás allí dónde puedes ayudar.
Estarás acogido y protegido. Yo Soy el que te lleva, el que te protege, porque Yo te amo.

Interiorízate y concibe: Mi Palabra es la ley del universo. Y si te has vuelto a convertir en la ley del universo, ya no se necesita de Mi Voz a través de boca humana. Tú eres entonces la voz del universo porque vives en Mí, totalmente consciente, puro, como existencia eterna, en la corriente del amor.

Mira, aunque Yo calle a través de boca humana, hijo de Mi corazón: ¡Yo Soy el Dios que habla en ti, en ti, en ti, en cada uno de vosotros! Yo Soy el Dios que habla en vuestros gobernantes del mundo Yo Soy el Dios que habla en todos los que Me calumnian, que Me ignoran, que ridiculizan a Mi Hijo.

Sólo escuchan Mi voz aquellos que se ponen en marcha para encontrar el camino hacia la verdad interna, que es la ley del amor. Y si vivís en Mi ley, sois todos hermanos y hermanas; estáis en Mí, y Yo actúo a través de vosotros. Quien vive en Mí, vive en el Hijo, siente lo que significa ser el prójimo que está de nuevo en el prójimo como fuerza y luz, como amor y sabiduría; él sabe lo que significa acoger y aceptar.

Hijos Míos, Yo Soy – eternamente. Y vosotros estáis como seres de la luz eternamente en Mí. Haceos conscientes de esto. En cada hora terrenal, cada día, en cada situación - igual sea lo que sobrevenga a Mis hijos humanos: haceos conscientes de esto y sentiréis la fuerza del amor que ayuda y protege, a Mí, vuestro Padre en vosotros y en vuestro prójimo. Y así Yo Soy -como también vosotros- eternamente.

Yo Soy el Eterno de eternidad a eternidad: Dios, vuestro Padre, el SER, la luz de los astros, la Fuerza en la Tierra. "




Traducido del Alemán
Internet: http://www.universelles-leben.org/espanol/index.html

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