¿Cuál es el sentido de vivir? Parte I

Varios/Otros


La separatividad, como propiedad intrínseca de esta dimensión de la 3D, constituye el medio y, al mismo tiempo, la garantía que permite la experiencia por la que optaron todos los seres del Universo que decidieron y pudieron encarnar en este planeta para, así, abordar las prácticas y aprendizajes precisos que les han ido correspondiendo asumir respectivamente, de acuerdo con los distintos grados de conciencia y evolución por los que han ido transitando mediante sus periplos existenciales por los distintos lances de vida por los que, para ello, hayan tenido necesidad de pasar.

La separatividad, pues, que se viene a apreciar entre los seres y las cosas, y en la materia en general, como distinción y particularidad de la forma de vida en la Tierra, está haciendo referencia, básicamente, al modo de percepción terrestre con la que los sentidos físicos reconocen e identifican el llamado entorno o medio, así como a la noción de individualidad que infunde el así denominado ego, imprescindible, dicho sea de paso, para que toda experiencia encarnada en esta dimensión aporte las condiciones de separación y diferenciación necesarias que permitan tratar los aspectos que requieren ser contrastado y evaluados, tal y como sucede y se viene a dar en este mundo, en cuanto a lo que concierne a la misma veracidad y credibilidad de todos los escenarios, que, ante todo, deben resultar reales y auténticos, por los cuales estas lecciones y fases prácticas de aprendizaje evolutivo deben transcurrir inevitablemente para ser recibidas e impartidas.

Por otro lado, viene también a colación subrayar, aunque sea de pasada, la actitud de la mente humana de 3D con tendencia a aislar toda cuestión para abordar su enfoque, como extrayéndola del conjunto para estudiarla, representando este matiz ya, en sí mismo, un síntoma inicial y básico de separatividad y división desde los niveles de conciencia más simples, para, que una vez hecho esto, proceder a diseccionar dicho enfoque por medio de su típico análisis lineal, con miras a la obtención de conclusiones y deducciones, en su mayoría valoraciones y juicios, y derivando, pues, de este modo, a una inercia natural ya de separatividad, como así se está apuntando, cuya estela se prolonga en las formas habituales de proceder y actuar en estos rangos de energía y conciencia.

Para todo aquel iniciado ya en las enseñanzas y verdades que las canalizaciones de Ángeles y Maestros, y Seres de Luz en general, difunden acerca de la nueva dimensión que se encuentra instaurándose en la Tierra, es apropiada la indicación acerca de que este estado de separación está sufriendo un proceso paulatino y progresivo de difuminación o comienzos de desaparición, diluyéndose conforme se asciende de dimensión con el incremento constante de energía, llegándose, así, a la introducción de planos en los que la existencia únicamente se concibe y se da en la Unidad de todo lo que es.

Es, pues, esta experiencia dimensional en la separación la que está presta y disponible en la Creación para que los seres multidimensionales puedan emplearla, llegado el momento, para así evolucionar en el conocimiento y entendimiento de sus propios aspectos, aquellos susceptibles de refinación y elevación, porque es preciso saber que en una realidad en tales condiciones, en la que todo parece que está desconectado y separado, en la que se puede sentir aislamiento y soledad, en la que todos los puntos y asuntos no armonizados pueden salir a relucir con cierta facilidad, antes o después, por la posibilidad y accesibilidad a poder experimentar toda realidad inhóspita, no agradable y no deseada, es donde un ser encarnado puede proceder al tratamiento, revisión y comprensión de estos aspectos que requieren equilibrio y sanación, y que en otras dimensiones de luz unificada resultaría difícil y complicado poder encararlos en sus expresiones y manifestaciones más claras y patentes, y con las garantías que ofrece para ello la 3D.

Por otra parte, sucederá así como el ser humano encarnado se aproxime al descubrimiento de la enseñanza de que todo lo que vive, ve y todo con cuanto se relaciona y le ocurre es atraído y generado por él, y por lo que, por tanto, todo es él mismo.

Paradójico ¿verdad? Acudir y recurrir a un estado de separación para alcanzar la comprensión de la Unidad del Todo y que, por tanto, uno mismo está en todo y que todo está, a la vez, en uno mismo.

Es esta peculiaridad terrestre, en la que tú y yo somos dos y no uno, principio de la dualidad, que significa dos, característica principal de la vida en 3D en la Tierra, en la que se vive un extremo y el otro (el negro y el blanco, arriba y abajo, a la izquierda y a la derecha, grande y pequeño), pasando de uno al otro en muchos de los casos por los correspondientes efectos kármicos que han sido causados y propiciados al involucrarnos en las implicaciones que se hayan asumido cuando se experimentaba uno de ellos y que acababan derivando a pasar por la vivencia de su respectivo opuesto, en la misma encarnación o en próximas encarnaciones. El contraste que aporta este cúmulo de prácticas y realidades, que conducen de un polo al otro en la misma experiencia o situación, supone la base misma de la dinámica que proporciona el entendimiento que todo ser adquiere e integra en el proceso de progreso y ascensión en su propia evolución.

Por otro lado, desde el punto de vista de la esencia y de la energía, habría que añadir también que esta dimensión no guarda diferencia alguna con respecto al conjunto de los demás planos de existencia, en tanto en cuanto se hace alusión a que la esencia de vida en la Tierra es exactamente la misma que otros planetas o moradas, la energía divina que subyace en toda forma de vida y conciencia que consigue que todo permanezca, siempre y en verdad, en total unidad y conexión, aunque en una configuración de 3D esta vea reducida la frecuencia vibratoria de su intensidad y, además, la percepción de los sentidos físicos esté indicando justo todo lo contario, que todo está individualizado, acotado y, si apuramos, aislado. La energía del Espíritu, que es y permanece en todo lo creado, cualquiera que sea el nivel de vida en el que resida, cuenta intrínsecamente con esta naturaleza de unicidad, aunque el estado de evolución y expansión de conciencia de los seres que están experimentando en encarnación en planos menos ev
olucionados les impida reconocer esta verdad en ellos mismos y en todo su medio de vida en el que se desenvuelven.

Por tanto, esta dimensión, en esta cuestión, no va a suponer una excepción y es, precisamente por ello, por lo que toda experiencia, enfoque, sensación, conclusión, etc., que parta de la base de la propia separatividad no hace referencia a otra verdad que no sea la virtualidad de una ilusión irreal con la que se reviste este nivel de existencia y conciencia, propio del modo de vida en la Tierra, que no tiene otro sino que el de facilitar los ciclos de experiencias oportunos que todo ser encarnado viene a tratar.

Por esto mismo, las personas que hayan avanzado en la lectura de las informaciones canalizadas, asimilando e integrando su lenguaje, avances y contenidos, estarán en vías de alcanzar un nuevo grado de percepción, visión y comprensión, así como nuevas pautas de comportamiento y actuación, que, al mismo tiempo, les permitirá ir vislumbrando y apreciando unidad allí donde parece haber solo individualidad en cualquier ser u objeto, y la conexión de todo donde parece existir únicamente separación.

Será, entonces, de esta forma, a través de la activación del átomo divino, llamado también Espíritu, albergado en el interior del ser humano, mediante el empleo de las tareas de limpieza y purificación, transmutación, asumidas libre y conscientemente, de todas las emociones, partes y aspectos del ser, cuyo proceso acabará permitiendo mayor caudal del flujo de energía a través de los cuerpos, encontrando este a su paso menos obstáculos y parapetos de baja vibración que facilite el aumento de la vibración energética y del cociente de luz de los mismos de forma generalizada, como se logrará una mayor frecuencia vibratoria de este mismo átomo divino que puede permitir el alcance de un estado de conciencia y energía que, finalmente, pueda dar acceso a los dones, capacidades, habilidades y gracias multidimensionales que posee y aporta el Espíritu.

Esta amplia trazada procura describir cómo se puede trascender y rebasar una percepción limitada de los sentidos físicos y la mente, pudiéndose integrar y disponer de una extrasensorialidad tal, que se consiga abarcar nuevos registros en cuanto a cómo se empiezan a percibir las cosas y el entorno, y que viene a hacer referencia, fundamentalmente, a la conexión de los sentidos del Espíritu, así conocidos y llamados, por los cuales se obtiene una nueva visión de apreciación y captación de la realidad interna y externa.

Por tanto, la verdad de la unicidad real y existente es la que, en el seno de este flujo divino de vida en el que todos somos componentes y partículas de ese mismo todo, está indicando que, incluso en esta dimensión, todo es Uno y uno mismo está en el Todo, sin excepción.

De este modo, recuperando el comentario anterior de que todo lo que a cualquier ser encarnado le corresponde vivir, ver y todo con cuanto se relaciona y le ocurra es él mismo, es estrictamente cierto. No guarda subjetividad ni relatividad alguna ninguna de las afirmaciones que anteriormente se han citado.

Por tanto, esta enseñanza, recientemente acuñada en esta dimensión para una minoría amplia de seres humanos que representan los anclajes iniciales necesarios para que en escasos años y generaciones esta verdad se convierta en una reseña evidente, asumida y aceptada por todos en este planeta, expone y puntualiza las siguientes aseveraciones:


- Todo, lo visible e invisible, es uno y es uno mismo. Todo es Uno y uno está en Todo.

- El entorno, por tanto, también es uno mismo, siendo cualquier escenario, situación, persona o cosa meros reflejos de los propios aspectos internos, mantengan o muestren equilibrio o desequilibrio, atraídos entre sí por el magnetismo de sus frecuencias vibratorias. Siempre lo que es dentro es fuera, y viceversa.


Por ello, cualquier situación, persona o realidad conflictiva, desequilibrada, resistente, no armoniosa, etc., por la que nuestro transcurso de vida nos haga transitar, no son más que claras indicaciones y evidencias de que esos mismos desajustes residen y permanecen en nuestros cuerpos de energía, sin haber sido transmutados y trascendidos definitivamente. Cualquier herida exterior está sostenida por una herida interior, con la que está asociada, siendo ambas, en realidad, la misma herida.

Así, por eso, cuando se presta atención o se da enfoque con mayor o menor frecuencia o intensidad a ciertas cuestiones, de manera consciente o inconsciente, o, incluso, cuando se lanzan comentarios sobre estas, se está propiciando, de forma más o menos acelerada, el reflejo externo de dichas cuestiones o focalizaciones, es decir, que se pueden acabar manifestando en la realidad física tal cual han sido definidas, o, por el contrario, produciéndose la ausencia o carencia de estos mismos planteamientos si existen aspectos emocionales contrapuestos (dudas, miedos, resistencias o bloqueos) que, de esta manera, provocan el efecto antagónico de lo que se pretende por las contradicción entre dichas reacciones. Por ello, se ha ido requiriendo alcanzar un nivel más avanzado y expandido de conciencia que permitiera ir trascendiendo estos hábitos e inercias y que, asimismo, ayudara a encontrar y reconocer el origen y la causa propiciatoria de ciertas tesituras y coyunturas de vida a las que se estaba dando lugar.

Igualmente, la aparición en el entorno individual de realidades y seres que sean inspiradores de belleza, alegría, paz, fe, amor, etc., tiene, de igual modo, fiel correspondencia con atributos y aspectos internos existentes que engrandecen con su resplandor y magnificencia también el resto del conjunto del ser, aspectos refinados y elevados, los cuales actúan generando y atrayendo hermosos y espléndidos reflejos que acaban manifestándose en el exterior.

Incluso, cuando una persona dice o siente que se enamora o se inspira de otra, sea cual sea la manera y las circunstancias en que lo experimente o se produzca, de manera instantánea, continuada o con el tiempo, en verdad, lo que está sucediendo es una simple confirmación externa del amor e inspiración que realmente puede sentir por ella misma. Si vive estas señales externas con cierta frecuencia, puede ser una muestra inequívoca de cómo esta persona recibe las señales de los propios influjos reiterados y continuos de amor de su propio ser, entendiendo ahora como tal su vasto Ser Multidimensional al que este ser humano, por supuesto, pertenece, está conectado y al que, a su vez, representa auténtica e ineludiblemente en esta dimensión, y del que recibe sus respectivas señales e influencias.

Los aspectos internos, por tanto, se reflejan continuamente en el entorno personal e individual, siendo el individuo en sí y su propio ámbito una misma cosa, es decir, son uno, como ya se ha argumentado, dándose forma, en el sentido que se menciona, a la realidad física donde el ser está ubicado, panorama en el que ambos vienen a resultar, según lo expuesto, lo mismo, uno.

Entonces, esa persona de nuestro entorno que nos evoca conflicto, alteración, enajenación, dolor emocional, etc., somos, igualmente, nosotros mismos. Es el inconfundible reflejo del conflicto, alteración, enajenación, dolor emocional, etc., al que una vez en nuestra dilatada existencia multidimensional dimos origen y que hemos mantenido sin alineación y armonía hasta este presente del Aquí y del Ahora. Por eso, esa persona con la que tenemos trato o contacto somos nosotros y viene a representar nuestra propia herida y desarmonía emocional, presente y manifiesta en nuestra realidad holográfica externa. En el amor y aceptación purificadores de nuestras emociones, como medios no solo salvadores, sino mágicos y muy potentes, según este libro y los Mensajes Canalizados que lo avalan, se acaba encontrando el equilibrio y la sanación del estado interno y, por pura correspondencia y compensación, de la realidad externa vinculada con dichos aspectos internos.

Alcanzado esta base con las respectivas lucidez y destreza, las situaciones que se han venido viviendo comenzarán a variar y a cambiar. Esa persona a la que antes se hacía mención, reflejo de discordia, desavenencia o conflicto, bien puede acabar desapareciendo o retirándose, bien puede modificar su actitud o conducta, bien la relación con ella puede verse trasladada a un nuevo marco de enfoque y comportamiento compatibles para ambas partes.


Extracto de 21 PREGUNTAS
LIBRO DE LA AUTOMAESTRIA
AUTOR: RAFAEL MONTAÑO CARMONA

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1 Comentario de lectores

21/08/2014

mensaje que te hace reflexionar sobre el aspecto de la existencia

nora rivera desde Colombia