Crisis del materialismo científico.

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La ciencia humana se ha apoyado en leyes y teorías susceptibles de comprobación, mediante la experimentación y no siempre los hechos observados resultan consecuencia lógica de nuestro concepto interpretativo de la realidad.

Con Einstein, el Hermano Mayor de Misión Científica, se establece el relativismo científico de espacio y tiempo, pudiendo así explicar lo infinito y lo eterno, que es Dios. Unicamente en la aceptación del único axioma que es Dios, en lo infinito y lo eterno del Ser Universal, la ciencia podía encaminarse hacia los nuevos horizontes de liberación.

Einstein vino a la Tierra a demostrar que la materia no era otra cosa que energía condensada, se basó en el concepto de relatividad y estableció la equivalencia entre masa y energía. Su definición era parcialmente correcta, parcial y limitada al principio universal del conocimiento parcial, ya que el conocimiento total es Dios y eso es tan intangible e imposible como la destrucción de la materia, la ciencia sin espíritu y la perfección extra Dios.

Sin embargo, la misión de Einstein se cumplió cuando los científicos aceptaron la “crisis del materialismo”. La ecuación donde se establece la equivalencia entre masa y energía sirvió para que los científicos empezaran a compenetrar profundamente el hecho de que la materia no es otra cosa que energía condensada. Entre un rayo de luz y un trozo de platino no hay esencialmente más que diferencia de densidad, y esto es de fácil confirmación.

Fisionando uranio liviano y bombardeándolo con neutrones, su núcleo se parte en dos, dando origen a dos cuerpos simples distintos pero siempre con pérdida de masa ya que la suma de los pesos atómicos de los nuevos átomos es menor que el peso del átomo fisionado ¿por qué?, ¿adónde ha ido a parar la parte de este peso que escapa al control?, realmente, ¿se perdió algo de materia? No, no se perdió nada: nada se puede perder en el Universo, todo se puede transformar, pero perderse es una expresión muy humana, como destruir. Nada se puede perder ni destruir, sencillamente, la parte de peso atómico faltante en la fisión del uranio se ha transformado en energía; en la famosa fusión y en la energía fotónica también ocurre lo mismo. Einstein les explicó con su ecuación que cada gramo de esta masa desaparecida se había transformado en el equivalente de 25 millones de kilovatios- hora.

Ya los científicos conocen, más o menos, las partículas subatómicas que en un principio fueron únicamente el protón y el electrón, después se conoció al positrón y al neutrón, este proyectil excelente no detenido por barreras de potencial y finalmente al misterioso neutrino, aún más penetrante; pero señores científicos, ¿qué saben de ese otro tipo de partículas que han podido observar con sus nuevos métodos empleando cámaras de burbujas y fotografías seriadas tomadas automáticamente? Unos han llamado a estos corpúsculos “cuantos de radiación”; se ha hablado de trayectorias de electrones y se han construido gráficos demostrativos muy atractivos, pero rigurosamente hablando sólo puede considerárselos como entes figurados en la Física Atómica. Es imposible observar esas trayectorias experimentalmente ya que al iluminar un electrón con “cuantos de luz”, su marcha se perturba; además la imposibilidad no es algo de origen experimental sino intrínseco del problema en sí.

Lo importante es que los científicos humanos entiendan que en los problemas del átomo no pueden establecerse leyes que impliquen determinismo casual, únicamente pueden existir relaciones de probabilidades. Hablar de leyes rígidamente exactas con respecto al átomo es querer sustituir a Dios y eso lo pueden soñar sólo los locos o los humanos, en la Física Atómica rige el Principio de Indeterminación, esto es lo que quería decir Einstein con su Relatividad.

Si se desea una descripción precisa de la partícula elemental, lo único que puede darse como tal es una “función de probabilidad”. Por eso es que en los viajes de los seres de las Pléyades no se considera el factor velocidad, ya que la velocidad es un factor complementario del tiempo y del espacio y éstos no constituyen una realidad precisa y que se pueda medir.

El punto geográfico es la parálisis del movimiento. ¿Cómo se puede decir: ¡estoy aquí!, si ese aquí se está moviendo constantemente? ¿Se puede identificar ese punto, estando en la Tierra, sin considerar que ésta se mueve alrededor del Sol y éste a su vez se mueve con la galaxia en el infinito, el espacio que también se mueve porque la inmovilidad no existe? No cabe ninguna expresión de éxtasis, delimitada en las medidas desbordantes del infinito eterno. Tú estás “aquí”, te lo dicen tus instrumentos de navegación, es cierto y correcto, otro ser podrá acercarse a ese punto que tú indicas y llamas “aquí” y así serán dos, en vez de uno, len no saber dónde están!

El mundo físico y material está condicionado a las limitaciones de tiempo y espacio, es incapaz de superar la de pendencia de los mecanismos corporales y la única independencia respecto a lo orgánico, es la independencia mental. Lo material no es real, la materia en la cual la humanidad se identifica constantemente no es otra cosa que la energía del Universo en su concepción abstracta. La única justificación introductiva dentro de la imagen científica real es la hipótesis.

Y esta hipótesis es la esencia misma de la inseguridad humana en la realidad del microcosmos orgánico de sus células, moléculas y átomos dirigidos por un organismo superior dinámico y autosuficiente que no admite el control de ley alguna; pero el Ser en Su bondad y comprensión tan grande, nos dio la vibración psicológica para hacernos parte intrínseca de la Inteligencia Universal y no dejarnos en un estado de abandono perceptivo total. Lo que los humanos llaman real sólo es una interpretación o representación mental de los hombres, lo único real de verdad es Dios y eso porque la mente humana no lo puede definir. Todo lo que la mente humana puede definir, clasificar, medir, pertenece al microcosmos material de la Tierra y por lo tanto es tan real como la presunción científica de los hombres, para quienes es real la estrella que brilla en la noche y que dejó de existir hace cientos o miles de años, según la distancia y el tiempo que su imagen necesitó para llegar a los ojos, ¿eso es real?, pero entonces, ¿qué hay de verdaderamente real si todo es tan relativo como dijo el Hermano Mayor Einstein? Lo único real es Dios; vibrando en El, la ciencia puede hacer algo, hasta los límites que El estableció para cada cosa. El único eslabón lógico que les puede elevar hasta cerca de Dios es la humildad y no la soberbia, el altruismo y no el egoísmo, el impulso puro y no el adoctrinamiento racional.

Hay filosofías que impulsan a la purificación del cuerpo, a la contemplación estática; hay seres que buscan elevarse y consideran que lo están haciendo poniéndose cabeza abajo y comiendo arroz. Esto no es elevación, el hombre es perfecto así como le creó Dios, con sus supuestas enfermedades, sus errores; su fragilidad, sus caprichos y sus anomalías.

Dios quiso que unos seres fueran más perfectos que otros, así como también hay seres humanos más inteligentes que otros. Decir y pregonar que lo que Dios nos dio es malo, es juzgar a Dios,criticarle, querer vivir más años de lo establecido, tal vez sea posible hacerlo pero sería visto como soberbia, como ansiedad egoísta del yo desbordante y petulante. ¿Por qué los hombres en lugar de vivir más, no buscan vivir mejor? Saben qué es lo mejor. Es falso que Dios quiera el castigo del cuerpo y del espíritu; el ser humano fue creado para ser alegre, gozar de la familia, del amor, de la fiesta, de la buena comida, de la buena casa sin olvidar que la buena casa, la buena comida, las fiestas, el amor y la familia son prerrogativas y aspiración de todos los seres humanos; que si tienes dos panes, uno no te pertenece. Eso quiso Dios, eso pregonó Jesús, el Hermano Mayor Simbólico de ayer; eso pregona Sao, el Hermano Mayor Simbólico de hoy y de mañana.

Existe un plan de vivencia en la Tierra, así como en el cosmos. Las leyes “morfogénicas” cuya estructuración es conformada por la mente de los humanos obedecen al deseo divino. La Iglesia fracasó en su cómputo y no supo recoger el mensaje del Hermano Mayor Simbólico, por eso Sao tuvo que regresar a la Tierra esta vez no como Dios, ni como hombre sino como un ser de otra galaxia cuya perfección es casi total y lo coloca al lado del Ser Uno. Todo está inteligentemente dirigido conforme a un plan. La energía mental es libre y sin otra ley que el impulso puro, pero el querer condicionar esta libertad que es divina, de la misma esencia de Dios es condicionar a Dios a leyes humanas, dependientes del razonamiento neurótico, del acondicionamiento físico a determinados regímenes dietéticos, de vibración psicológica limitada, de formación higiénico mental subordinada a influencias religiosas de otros pueblos o de otras esferas geográficas en la Tie rra; es tan pretencioso, soberbio y ridículo como criticar al Ser que les hizo humanos y sensitivos en toda la gama de su espontaneidad no condicionada Dios decidió que las posibilidades creadoras de la mente humana mediante el proceso científico y técnico, aumenten su alcance, únicamente, en un plan de acciones normales con las desviaciones lícitas en los instantes de supervibraciones guiadas por los Hermanos Mayores Simbólicos, Científicos o de Misión, enviados y dirigidos por El. Toda tentativa fuera de la normalidad humana en la luz de Dios y en sus límites, será estéril y desastrosa y hoy la dirección en la Tierra es Sao, así como fue Cristo. Sao llegó a la Tierra hace poco, en la segunda llegada de los Hermanos Mayores Simbólicos para que El guíe el destino de los hombres y crear la nueva esperanza de la gran catedral.





Extracto de:
SAO ME HA DICHO…
Coloquio Con Un Ser De Las Estrellas
FUNDACION SAO A.C.

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