Coloquio Con Un Ser De Las Estrellas. Flash 1.10

Varios/Otros


NAVEGACION

La nave con su color blanco, casi transparente, se deslizaba en aquel silencio absoluto. Su velocidad fotónica hacía desaparecer los cuerpos celestes que permanentemente y en forma constante se alejaban hacia la popa, en toda dirección como haría un espejo de agua cristalina en la oscuridad de la noche, si fuese golpeada por algún artefacto iluminado y penetrante.

Producidos por la fricción electrostática molecular círculos fosforescentes, brillantes, se iban alternando en las extremidades dinámicas con matices de vibrante inconstancia que abarcaba toda la gama de colores del arco iris, desde el blanco diamante hasta los cálidos violetas matizados de negro y azul.

Un sonido armónico, constantemente creciente, inexplicablemente sin fin, como canto de sirena en el negro aterciopelado brillante del espacio, acompañaba a la enorme nave, que parecía sin movimiento alguno en medio del fugaz perderse de los astros, todo alrededor en esférico horizonte sin fin.

Los ojos casi blancos de Kier, capitán de cinco barras, se levantaron acariciables y sonrientes hacia el perfil “helénico” de la estupenda criatura, que contestó al mensaje telepático, asintiendo imperceptiblemente con la cabeza y apoyando su larguísima mano diáfana en el brazo del jefe hermano. Ella era Soa. Ingeniero galaxial de vuelo, en su primera misión. Sus ojos tenían color violeta y su pelo muy largo, sujetado suavemente por un aro de magnetismo molecular que llevaba alrededor del blanco cuello, deslumbraba con su cálido color rojo cobrizo; característica inconfundible de las mujeres bellísimas de Astérope.

Al levantarse, su sillón anatómico de Dlexialás desapareció en el piso alfombrado. Sin el menor ruido, deslizándose con pasos cortos flexibles y armónicos de sus piernas, enfundadas en un poroso tejido sin ningún sistema de cierre o costura, se acercó al tubo matriz vertical de transparente selenio y se introdujo en él, a través de su contextura molecular. Con los dedos acaricié en cierta forma una fotocélula de tritio que palpitaba en su cinturón, e inmediatamente desapareció.

A la derecha, por encima de la mesa de piloteo sideral, Orgían y Viv estaban manipulando rápidamente la computa dora central, alimentándola con los parámetros necesarios para penetrar en los rumbos ortodrómicos magnéticos del sistema solar en aproximación. Alrededor no había ningún ruido, ningún olor, ninguna vibración, únicamente esa formá peculiar del capitán Kier de cantar, sumisamente entre los labios siempre sonrientes, mientras transmitía santuariamente las órdenes cerebrales al psico-vibrador de rayos vectores.

Afuera los siglos corrían imperceptiblemente.... De repente, la enorme nave entró en un frenesí vibratorio que progresivamente aumentó hasta estallaren una horripilante explosión que en una atmósfera como la terrestre hubiese podido ser oída a kilómetros de kilómetros de distancia; pero esto fue allá afuera, en el espacio. En el interior de la nave, total mente aislada en su propio campo magnético no se había oído absolutamente nada. Unicamente el chasquido suave del tubo colector vertical que devolvía a Sao de su regreso. En la mano de la bellísima muchacha había un termo transparente conteniendo un líquido verde brillante. Junto al joven Viv, Lugarteniente de tres barras, dirigió su cara sonriente y su onda cerebral hacia el Capitán Kier. Este mentalmente agradeció la información y asenté el dato en la memoria del computador.

Estaba sobrevolando el planeta Tierra. Allá abajo dos hombres toscos que estaban abriendo un surco en la áspera ladera de una montaña levantaron la mirada hacia arriba, protegiéndose los ojos con las manos callosas, golpeados por aquel relámpago repentino y aquél estruendo ensordecedor.

—“Otra vez, igual que ayer” —dijo dirigiéndose al compañero. Este no contestó, bajó la cabeza y siguió escarbando con su azada caliente por el Sol.

Cada vez que hablo de paz y amor espontáneamente establezco comunicación entre estas vibraciones básicas y una interpretación asociativa universal.

El Universo es, sin discusión, un “Todo” armonioso comunitario. En muchas de mis charlas, coloquios con amigos, disertaciones, me ha sido hecha la pregunta:



Extracto de:
SAO ME HA DICHO…
Coloquio Con Un Ser De Las Estrellas
FUNDACION SAO A.C.

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