A quién pican las abejas.

Varios/Otros


De los consejos de Anastasia.
A quién pican las abejas.


―En cada parcela es necesario tener al menos una familia de abejas.

Le comenté que es rara la gente que puede comunicarse con las abejas. Los hay que con este fin se preparan en escuelas especializadas pero ni siquiera ellos tienen siempre éxito en su oficio.

Pero ella respondió:

―Lo que conseguís con muchas de las cosas que hacéis para dar apoyo vital a un enjambre es dificultarles su tarea. En los últimos milenios sólo dos personas en la Tierra han podido acercarse un poco a la comprensión de este mecanismo vivo único.

―¿Quiénes son?

―Son dos monjes que están canonizados. Puedes leer sobre ellos en vuestros libros, que se encuentran en los archivos de los monasterios.

―¿Pero es que tú lees literatura religiosa, Anastasia? ¿Cómo es posible, si no tienes ni un libro?

―Yo utilizo un medio más perfecto para obtener la información.

―¿Cuál? Otra vez dices cosas incomprensibles, ¿no me prometiste que nada de cosas místicas o fantásticas?

―Te hablaré de ello, puedo intentar enseñarte. Ahora no lo entenderás, pero es algo sencillo y natural.

―Vale, bien. Entonces ¿cómo tienen que mantenerse las abejas en las parcelas?

―Simplemente hay que hacer un nido para ellas igual al que tienen en condiciones naturales y ya está. Todo lo que hay que hacer después es recoger la parte de miel, cera y otras sustancias tan beneficiosas para el hombre que las abejitas hayan producido.

―Anastasia, esto no es nada fácil. ¿Quién va a saber cómo es exactamente este nido natural? Sería mejor que tú contaras cómo hacerlo con los materiales de que disponemos, entonces esto sería realizable.

―Vale ―se echó a reír ella―, entonces deberás esperar un poco. Tengo que modelar esto, es decir, mirar qué es lo que la gente actual puede tener allí a mano, tal como tú dices.

―Y dónde ponerlo para que no estropee la vista ―añadí.

―Intentaré eso también.

Ella se tumbó en la hierba, como lo hacía cada vez que modelaba sus –o mejor dicho, nuestras– situaciones vitales, pero esta vez empecé a observarla atentamente.

Anastasia estaba tumbada en la hierba, con los brazos bien extendidos en direcciones opuestas, y con las palmas hacía arriba. Los dedos de las manos un poco flexionados, y las puntas, más exactamente las puntas de los cuatro dedos de cada mano, también dirigidas con las yemas hacia arriba. Al principio, los dedos se movían un poquito, después, dejaron de moverse. Los ojos cerrados. Todo el cuerpo relajado. La cara, al principio, también estaba relajada, después le recorrió un reflejo apenas perceptible de algún sentimiento o sensación.

Más tarde ella explicó lo fácil y accesible que es ver a distancia para cualquier persona, criada de un cierto modo.

Y acerca de la colmena de abejas, Anastasia comunicó lo siguiente:

―Hay que hacer la colmena a partir de un tronco hueco. Se puede, o bien coger un tronco con un agujero y vaciarlo para agrandar la cavidad, o usando tablas de árboles foliáceos. El grueso de las tablas de no menos de 6 cm, el volumen interior de no menos de 40 x 40 cm, la longitud de no menos de 1'20 m. A los angulitos de las junturas interiores hay que adaptar unos listoncillos triangulares, para que los rincones queden redondeados. Estos listoncitos se pueden pegar ligeramente ya que, posteriormente, las abejas los fijarán de por sí. Uno de los dos extremos se puede tapar herméticamente con una tabla igual de gruesa que las demás, el otro extremo ha de llevar una tabla que se pueda abrir. Para ello se ajustará la tabla de tal modo que ésta se encaje en la apertura, usando hierba o un trapito para que compacte. En el caso de hacerlo con un trapito, éste tiene que cubrir toda la superficie de la parte interior da la tabla-tapa. A todo lo largo de una de las uniones de dos tablas, hacer unas ranuras de 1,5 cm de alto mas o menos.

Las ranuras, o la ranura única, no deben llegar hasta la tabla-tapa. Debe quedar a 30 cm.

La colmena se puede colocar en alguna parte de la parcela en estacas a no menos de 20-25 cm de altura sobre la tierra. Y con las ranuras hacia el sur.

Es aún mejor colocarlo bajo el techo de la casa. En tal caso, ni las personas van a impedir que las abejas salgan de su colmena, ni ellas les causarán ningún disgusto.

Tiene que ser colocado horizontalmente con un ángulo de inclinación de unos 20 ó 30 grados. La parte que se abre tiene que encontrarse más abajo. También se puede colocar la colmena en el desván, pero sólo en el caso de que haya una buena ventilación.

Lo mejor es ponerla en la parte sur de la casa, bajo el alero, o en el mismo tejado.

Sólo hay que prever la posibilidad de acceso a la colmena para poder substraer una parte de las celdas llenas de miel.

La colmena debe situarse en una plataforma y encima de la misma tiene que haber un tejadillo para proteger del exceso de sol. Hacia el invierno se la puede proteger del frío.

Le señalé a Anastasia que una colmena así sería bastante pesada, y un toldo y una plataforma pueden estropear la estética de la casa. ¿Qué hacer entonces? Ella me miró con un poco de asombro, y después dijo:

―La esencia consiste en que las acciones de vuestros apicultores no son del todo justas. Abuelo me ha hablado de esto. Los apicultores de hoy en día han inventado muchas construcciones de colmenas diferentes, y todas ellas prevén una intervención regular del hombre en el nido de las abejas: mueven los marcos de los panales dentro de la colmena o trasladan las colmenas con las abejas a otro lugar hacia el invierno, y esto es algo que no se puede hacer.

Las abejas construyen sus panales a una distancia rigurosamente determinada, aparte de prever por sí mismas todo un sistema de ventilación y de defensa contra sus enemigos. Cualquier intervención humana perturba este sistema. En vez de recoger la miel y criar nuevas abejitas, ellas tienen que enmendar lo infringido sobre su sistema.

En condiciones naturales las abejas viven en los huecos de los árboles y salvan perfectamente todos los problemas por sí mismas.

Te he explicado que se deberían mantener de la forma más aproximada a sus condiciones naturales posible. La utilidad de su presencia es muy grande. Precisamente ellas polinizan todas las plantas con más eficacia que cualquier otro agente, aumentando así el rendimiento de la cosecha. Pero vosotros ya debéis de saber esto bastante bien.

Lo que puede que no sepáis es que las abejas, además de todo esto, abren con sus aguijones aquellos canales en las plantas, a través de los cuales entra en éstas la información complementaria reflejada de los planetas, necesaria para las plantas y consiguientemente para el Hombre.

―Pero si las abejas pican a la gente. ¿Qué tipo de descanso va a tener uno en su dacha, si va a estar con ese miedo continuo?

―Las abejas pican cuando la persona misma las trata agresivamente, las arroja de sí, se asusta, interiormente se vuelve muy agresiva, y no necesariamente con las abejas, sino con cualquiera. Ellas lo perciben y no aceptan la irradiación de cualquier sentimiento oscuro. También éstas pueden picar aquellas partes del cuerpo donde haya una terminación que conecta con algún órgano enfermo, donde la envoltura protectora ha sido dañada, u otras alteraciones.

Vosotros sabéis cuán eficazmente las abejas curan la enfermedad que vosotros llamáis radiculitis, pero esto no es lo único que pueden curar, ni mucho menos.

Si te tuviera que hablar de todo, y además pretendiera demostrarlo, como tú quieres, tendrías que pasar aquí conmigo no tres días, sino muchas semanas. Vosotros tenéis mucho escrito acerca de las abejas, yo sólo te he presentado algunas enmiendas en su mantenimiento y créeme, por favor, éstas son esenciales.

Establecer una colonia de abejas en una colmena así es muy fácil. Antes de introducir un enjambre de abejas en una colmena, poned un pedacito de cera y unas cuantas flores con néctar. No hay que poner ningún marco ni panales hechos a mano.

Posteriormente, cuando haya colonias establecidas en, al menos algunas de las parcelas vecinas, las abejas se multiplicarán, y cuando se formen más enjambres, ocuparán por sí mismas las colmenas libres.

―¿Y cómo se les tiene que recoger la miel?

―Abrid la tapa de tope, quebrad el panal colgante y extraed la miel y el polen sellados. Pero no hay que ser avaro, es necesario dejar una parte a las abejas para que se alimenten en el invierno. De hecho, sería mejor no recoger ninguna miel en absoluto en todo el primer año.





Autor: Vladimir Megre. (Rusia)
Traducido al español por Iryna O´Hara (bielorusa) Y Rocío Madreselva (española).
Para más información visite nuestra web: www.cedrosresonantesderusia.es


Extracto de:
ANASTASIA por Vladimir Megré.
Libro 1 de la serie Los Cedros Resonantes de Rusia.
Capítulo 11.

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1 Comentario de lectores

16/04/2011

Gracias por el envío!!!!
Soy apicultora desde los 5 años, ahora estoy por cumplir mis primeros 62 en esta encarnación...las anécdotas que tendría para contarles!!!
Amo a las abejas y lo que dice Anastasia es la pura verdad!!!
Bendiciones abundantes
MdL desde Argentina

-.-.-
Hola Moni!

Sería hermoso poder leerte y compartirlo aquí en el sitio como comentario al pié de la nota.

Un abrazo grande!.
Oso de Luz