El cerebro.

Ramtha


Ahora quiero que tomes tu dibujo del cerebro y que leas los nombres en voz alta, para ti mismo, y que te asocies con cada parte del cerebro. Mira tu dibujo.

Cerebelo inferior. Ahora detengámonos un momento.


El Cerebro


Anteriormente se pensaba que la glándula pineal era el asiento del alma. No lo es. Continuemos. San Tálamo. Mira tu dibujo. Si quieres llamar a esto un «hipopótamo», puedes hacerlo, para mí está bien, es el hipocampo. La amígdala.

Este el dibujo en dos dimensiones y en estilo de caricatura que Ramtha usó originalmente para enseñar la función del cerebro y sus procesos. Aclaró que en este dibujo las diferentes partes del cerebro están exageradas y coloreadas para facilitar su estudio y comprensión. Este dibujo en particular se convirtió en la herramienta estándar de todas las enseñanzas posteriores acerca del cerebro.

Ahora echemos un vistazo a este dibujo con el que te has familiarizado y cuyas partes has trazado.

Hagamos lo siguiente. Esta es una línea de tiempo. Debajo de este dibujo tracemos una línea de tiempo. Y puedes empezar aquí con el número uno. Este es tu primer día aquí (primer plano). Quiero que hagas una línea más o menos por aquí y que escribas la fecha 455.000 años. Ve un poco más allá y haz otra línea; pon como fecha 40.000; haz otra línea y pon 35.000, y enfrente de eso —¿cómo llamas a éste, tu año?— y pon allí esa línea de tiempo: día uno, 455.000 años, 40.000 años, 35.000 años, y hoy. Ahora, debajo de la línea de tiempo quiero que escribas diez millones y medio de años. Ahora hablamos del tiempo como una flecha, lineal.

Miremos el punto donde comenzó la flecha, desde dónde vino.

Si miramos en este lapso de tiempo (anterior a 455.000 años), el cerebro humano era muy diferente.

No estaba la denominada amígdala. Estaba el hipocampo, pero no estaba el lóbulo frontal que conocemos, o la neocorteza. Veamos qué tan grande era el cerebro con anterioridad a hace 455.000 años. ¿Cuántos de vosotros habéis visto cráneos de homínidos de la antigüedad?

" Ver fig. 20. Véase también la pintura de Miguel Ángel La Creación de Adán, de la Capílla Sixtina en el Vaticano. Ramtha explicó que Miguel Ángel comprendió la función del cerebro en la creación de la realidad. Esta famosa pintura retrata a Dios llegando hasta el hombre desde el lóbulo frontal del cerebro. El manto verde debajo de Dios y de los ángeles representa la médula espinal y ayuda a reconocer la imagen del cerebro en esta pintura.

Ahora, imagina por un momento qué tan pequeña era la parte posterior del cráneo. ¿Recuerdas? La parte posterior del cráneo terminaba donde está el cuerpo calloso. Así que todo lo que había era el cerebro medio y el reptiliano. Eso fue antes de hace 455.000 años. No tenía nada de malo puesto que era el cerebro original. Se llama cerebro reptiliano porque data de aquello que se llama la era reptiliana, y ha existido por lo menos desde entonces. Pero no lo confundas con el cerebro de un reptil, aunque se podría discutir que algunas personas han actuado de esa forma.

Ahora, este es el tallo cerebral; usemos el brazo como ejemplo.(1) El puño representa la sección del cerebro medio. Ahora toma la otra mano y apriétala muy fuertemente alrededor de la muñeca. El cerebro reptiliano o cerebelo inferior tiene un agarre muy fuerte sobre la columna vertebral. En otras palabras, toda la información que va del cerebro al cuerpo —y toda la información que va del cuerpo al cerebro— es editada por este cerebro (cerebelo inferior). Este fabuloso cerebro homínido era mucho más espectacular de lo que hemos creído. El ser humano tenía un aspecto muy diferente al que tú tienes hoy, especialmente en el cráneo y cráneo inferior. Pero este cerebro lo has tenido desde el principio, lo hemos llevado con nosotros a lo largo de la evolución. Este es el cerebro con el cual teníamos acceso a todos los niveles de energía cuando llegamos por primera vez a este cuerpo. El tejido de este cerebro es muy diferente al de la neocorteza.

Supongamos que con una navaja extraemos un pequeño trozo del material de este órgano, y lo observamos con un microscopio. Ese pequeño corte del cerebelo inferior tiene más tejido, más átomos, que toda la neocorteza junta.

Entonces este órgano granuloso y de color oscuro es el transmisor y receptor de todos los niveles (los siete niveles). Así que el primer homínido era, de hecho, nosotros mismos, que trajimos con nosotros la inteligencia de los otros seis cuerpos y, a través de este mecanismo, desenrollamos un flujo de conciencia. El cerebro amarillo, la neocorteza, no recibe un flujo de conciencia. Ese flujo de conciencia sólo entra por aquí (cerebelo inferior), en la parte posterior del cerebro. Así que el nuevo conocimiento lo recibimos por la puerta trasera, no a través de la neocorteza.

Este cerebro reptiliano, hasta hace 455.000 años, era nuestro transmisor y receptor de las dimensiones más elevadas y múltiples desde las cuales acabábamos de llegar. La sección del cerebro medio estaba intacta, y la glándula pineal, hace 455.000 años, era mucho más grande que la actual. Y la razón es que si el cerebro reptiliano es el asiento del subconsciente, el cerebro medio en sí es el asiento de toda actividad psíquica. Se creó para que fuera así. El cerebro medio es sensible a la radiación infrarroja; es la única parte del cerebro que es sensible a la radiación infrarroja. En otras palabras, si estás en este nivel a 8 Hz., el siguiente nivel hacia arriba se llama el reino infrarrojo. Cuando mueres estás en ese nivel. El infrarrojo, como banda, tiene un extremo bajo y uno alto en su longitud de onda. Lo hemos llamado el segundo plano de la realidad, muy alejado del lugar de donde vinimos. Esta banda se llama el reino psíquico.

Los homínidos que había antes de hace 455.000 años eran telepáticos; se comunicaban como los animales lo hacen hoy. Los animales de hoy son criaturas muy telepáticas, sus cerebros son ultrasensitivos a la radiación infrarroja, y el infrarrojo es la banda psíquica.

De modo que los homínidos recibían y recolectaban el pensamiento a través de las amplitudes de banda, y su cerebro era un receptor perfecto. La glándula pineal, que a menudo llaman el alma del hombre, se llama así porque se encarga de elaborar dos neurotransmisores que son equivalentes a la conciencia en el cerebro amarillo. Uno de ellos es la serotonina. Para abreviar le diremos Sara. Ella es una chica diurna. La glándula pineal produce serotonina cuando hay luz. Piensa en la serotonina como si fuera una llave. Cuando la luz disminuye en la retina del ojo —la retina contiene las mismas células que están en la pineal—, cuando esa luz comienza a oscurecer, le indica a la pineal que deje de fabricar Sara y empiece a producir Mel. La melatonina es el segundo neurotransmisor y se produce para poner el cuerpo a dormir.

Entonces dedujeron que el interruptor que «prende y apaga» el comportamiento humano estaba situado en la cabeza y, cuando por fin se dieron cuenta de que era la pineal, expresaron: «Ah, este es el interruptor principal». No lo es.

No obstante, es la glándula del sexto sello y es de igual importancia. Porque esta pequeña glándula, de conformidad con tu ojo, tan pronto como la luz penetra por los párpados —es por eso que son transparentes, de modo que incluso si están cerrados entre luz—, cuando la luz llega a la retina, comienza a producir serotonina.

La serotonina es el neurotransmisor que te hace levantar e iniciar el día; despierta todo lo que está dormido y lo pone en marcha. Ahora, cuando la luz disminuye, la pineal cambia y produce melatonina. Es lo que te hace sentir cansado y letárgico, y te manda a la cama. Sin embargo, si la pineal es la pequeña fábrica que produce estos neurotransmisores tan importantes, hace algo más que es extraordinario: a partir de la melatonina sintetiza una droga alucinógena llamada pinolina. Escribe eso, por favor. Pinolina. ¿Qué tal suena? Suena a un alucinógeno.

Ahora, el chamán del cerebro es la glándula pineal. Después de la medianoche —aproximadamente entre la una y las tres de la mañana— pasas al estado más profundo de sueño y es cuando se registran los sueños más lúcidos. Dichos sueños se presentan únicamente si la pineal ha tenido suficiente tiempo para tomar la melatonina y transformarla en pinolina. ¿Y por qué en pinolina? Porque es el alucinógeno que el subconsciente usa para permitir que el cerebro se comunique con las esferas más profundas. ¿Entendiste esto? Ahora, aquellas personas que trasnochan no producen pinolina y, por lo tanto, se privan de esa comunicación. Esto significa que la pinolina, distribuida por la neocorteza durmiente, descarga a la inversa las neuronas y permite que esta entidad (conciencia de reflejo) hable con esta entidad (Punto Cero). ¿Entiendes? La pinolina abre la puerta hacia la mente subconsciente y, si lo hace, permite que ocurran experiencias fuera del cuerpo.

Más aún, deja que lleguen visiones proféticas en la línea de tiempo y te permite pasar a niveles superiores de conciencia.

La pinolina, que es un breve destello en la neocorteza, Se absorbe antes de que regreses al cuerpo, y eso es todo lo que se fabrica.

Y la puerta se cierra, y regresas a tu cuerpo. ¿Entiendes? Ahora, ¿qué produce la glándula pineal? Dilo más alto. ¿Y qué hay después de la medianoche? ¿Hay algo de cierto en la historia de la Cenicienta?

Cuando el Kundalini sube y llega a esta zona (glándula pineal), inmediatamente —inmediatamente— en virtud de su alineación y energía, ioniza el ritmo de rotación del neurotransmisor serotonina. ¿Qué queremos decir cuando hablamos de ionizar el ritmo de rotación? Qué palabras raras, ¿no? Bueno, la serotonina es una molécula neurotransmisora, y todas las moléculas están compuestas de átomos. ¿Estás de acuerdo?

Ahora, los átomos que se requieren para producir una molécula llamada serotonina se pusieron de acuerdo para formar una asociación en la cual las rotaciones están relacionadas entre sí. Juntos intercambian electrones, cambiando así la masa, la que a su vez cambia su propiedad química. Entonces, si tenemos una molécula de serotonina —y luego una corriente caliente de Kundalini y un poderoso campo magnético de Kundalini que recorre esta molécula— esa energía invierte la rotación de esa molécula, cambiando así sus características. La molécula se descompone y se reorganiza en su cuerpo más elevado, nunca en el más bajo.

Y el potencial molecular más elevado de la serotonina es la pinolina.

Entonces esta energía sube hasta el cerebro medio y abre la puerta de San Tálamo. La energía se mueve y empieza a producir descargas simultáneamente en los dos hemisferios del cerebro. Todas las neuronas empiezan la «descarga» y, por medio de la pinolina, que en un abrir y cerrar de ojos cambia inmaculadamente, el cerebro es capaz de anotar y registrar las líneas de tiempo que van hacia atrás hasta un punto de eternidad.

Ahora vuélvete a tu vecino y explícale lo que acabo de enseñarte acerca del cerebro. Ahora, mi hermoso principiante, ¿tienes un mejor entendimiento de lo que está en medio de tus orejas?

La glándula pituitaria es el séptimo sello. Es la corona, porque afecta de una manera directa al cerebro amarillo y acciona todas las otras glandulas comenzando desde la cabeza hacia todo el resto del cuerpo. La pituitaria hace esto mediante la secreción de ciertas hormonas, las que a su vez activan la pineal. La pineal, entonces, secreta sus hormonas y neurotransmisores y activa el resto de glándulas que se encuentran hacia abajo en el cuerpo. Si te extrajeran la pituitaria, tendrías la estatura de un enano y no vivirías mucho tiempo. Al principio, antes de hace 455.000 años, esta glándula en particular estaba cambiada. En otras palabras, no tenía la capacidad que posee ahora. En ese entonces no se necesitaba. De modo que si pudiéramos ver un holograma adecuado del cerebro del Homo Erectus de los comienzos, podríamos determinar que ese cerebro, en aquellos tiempos, no tenía el séptimo sello. El séptimo sello se convirtió gradualmente en una glándula de acuerdo con el uso de la energía.

El cerebro amarillo apareció cuando, como te he dicho, los dioses bajaron y mezclaron sus genes con los vuestros cuando erais entidades primitivas. Y el lapso entre 455.000 y 40.000 años atrás, fue lo que se necesitó para sembrar en el ADN humano aquello que se llama las diferencias del ADN de vuestros hermanos y hermanas que os proporcionaron nuevas posibilidades físicas. El primer grupo de entidades que surgió de este cruce mutante fueron los mongoles. Tenían el cabello negro y la piel color aceituna. Algunos tenían mucho pelo en el cuerpo. La variedad de color de piel, de cabello y de ojos no se presentó hasta hace 40.000 años, cuando el cerebro del Cromagnon estaba totalmente compuesto. La neocorteza grande es exactamente lo que tienen los dioses. En algunos es más grande que la del Cromagnon, pero eso fue lo que ellos te dieron. Has hecho muy poco con ella; la utilizas automática y genéticamente para manejar el cuerpo, producir el habla, mantener el equilibrio, y para la memoria.

La has usado en su forma más elemental. Pero la mayor parte de la neocorteza está inexplorada, porque está esperando que suceda algo. Está esperando que ocurra una realización. Cualquier cosa que esté en el lóbulo frontal —cualquier cosa que esté ahí— se convierte en realidad, pues este lugar que está por encima de los ojos y en la frente, la ciencia lo llama el área silenciosa. Es allí donde se enfocan todos los adeptos a la meditación, es el área con la cual ellos se armonizan. Todo lo que tu cerebro coloque aquí, se convierte en ley, y como Observador afecta todos los campos energéticos, ya sea manteniendo su statu quo o modificándolo. ¿Cómo hace esto el cerebro? Este cerebro amarillo se creó para disparar imágenes holográficas; eso es el pensamiento. Cada neurona de tu cerebro está conectada a otras neuronas. Sólo para formar el color amarillo como pensamiento, se necesitan más de diez mil neuronas disparando simultáneamente para dar el color de un sol amarillo.

El cerebro se usa para crear imágenes; formarlas, crearlas, imaginarlas. El cerebro es una máquina de crear imágenes. Las neocortezas fabrican imágenes, y éstas, situadas en el lóbulo frontal, anteceden a la realidad; dan realidad, permiten la realidad. La perpetúan o la cambian. Esto es lo que la ciencia llama el Observador.

Cuando el científico concibió el truco de la luz y abrió una ranurita en la abertura del velo, lo hizo pensando en ello.14 Ese era su plan. Él estaba siguiendo un plan de su red neuronal. Cuando logró que la luz atravesara y se mostrara sobre el velo, él sabía que había una ranura ahí. Su cerebro disparó simultáneamente todo el plan; tú lo llamas pensar. Pero cuando se presentó la corriente de pensamiento, fueron los pensamientos acerca del plan los que afectaron la luz y le permitieron pasar por la ranura hasta el lado de la pantalla negativa, pues todo lo que se sitúa aquí (lóbulo frontal) es realidad. De modo que el cerebro amarillo es un gran arquitecto cuyo trabajo es diseñar arquetipos. Su trabajo es pensar de un modo coherente; su trabajo es proporcionarte a ti, al espíritu, la mayor cantidad de imágenes posible, porque sin ellas no colapsamos la onda para que llegue a ser partícula. ¿Comprendes?


(1) Para ejemplificar el tallo cerebral y la sección del cerebro medio, Ramtha usa su brazo en Posición vertical, con la mano cerrada.



RAMTHA

Extracto de GUÍA DEL INICIADO PARA CREAR LA REALIDAD

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